mememememememeeeeeeeeee


Bueno... una se había propuesto hoy escribir cayera quien cayera, que hay poco tiempo. No sabía muy bien sobre qué, la verdad, pero debo reconocer que tengo una suerte loca en los últimos tiempos, y ayer me regalaron un coche (palabra de honor) y hoy me endiñan un meme... la vida es así.

Como me lo envía mi Carlitos, y todito se lo consiento, voy a ser buena chica y a cumplir formalmente con mi deber de blogger de pro y a resolver este meme, que sin duda es el más raro con el que me he topado... pero así no nos aburrimos.

Bien....


- Color: Negro.En su defecto, rojo. Tonterías las justas.
- Número: El tres. Simply perfect.
- Un libro: joder... a bote pronto, las obras completas de Quevedo, sin anestesia ni nada.
- Una canción: Annie's Song en versión The Fureys. Ya sé que no es un himno histórico, ni pasará a la historia de la música. Pero me gusta, me reconforta y me da buen rollito. Para ponerme importante, cualquiera de Springsteen bien escuchada y mejor entendida.
- Comida: Horror... cualquier cosa. Soy una tripera, engordo hasta con la lechuga, y es porque lo disfruto tanto que... bueno, que me gusta todo, mejor pescado que carne, mejor vino que agua, me da igual un rodaballo salvaje en lecho de nosequé pollada que un huevo frito con cocletas. Capo a cualquiera que pretenda hacerme probar aves o caza, mi pajarofobia es harto conocida entre quien se sienta en la misma mesa que yo.
- Postre: Un cafelito con muuuucho hielo y un paquetetabaco, como mi Carlitos.
- Lugar: De verdad tengo que decirlo? Pues Madriz, joer.
- Película: Soy una blandurria. Como me emocionó el Cyrano de Depardieu no me ha vuelto a emocionar ninguna, aunque soy de cine clásico, blanco y negro, Cary Grant, Humphrey Bogart y eso.
- Cuatro coma siete es igual a ... a 4,7. Casi cinco. Si son orgasmos, de puta madre. Si es la nota de un examen, mal rollito.
- Momentos del día: Casi todos... el rato de la ducha, el del silencio nocturno, el de leer sin interrupciones, el del báter....
- Blogs, foros o chats: Blogs. Los foros están llenos de enteradillos que no tienen ni repajolera. Los chats son el tedio in person.
- ¿Te has sentido acosado virtualmente?: Jejejeeeeee... este es el quinto blog, si no recuerdo mal... sí. No es que me haya sentido, es que me han dao pol saco bastante. Y fíjate... sin embargo, no me he puesto nada diva... tenía que haber aprovechao el tirón, coño!!
- Un referente en tu vida: Jack the Ripper (permítanme... es un guiño al capullo que me ha endilgado el meme... hubo un tiempo en el que sin Jack, nuestras conversaciones hubieran sido imposibles)
- De ficción: Un héroe de ficción, quieres decir? No soy muy fanática, la verdad... me creo poco a estos tipos... digamos que como heroína, me mola bastante la Malena de Almudena Grandes.
- Tres coma ocho es igual a ... pues a 3,8, está claro. Si son orgasmos, vaya mierda. Si son puñaladas traperas, me mola más que 4,7 y en todo caso me cago en la madre que parió a quien tenga que asestarlas.
- Un cafe: Jo... pues otra vez, mucho hielo y con tabaco y conversación.
- Proyectos inmediatos: Es miércoles. Debería llamar a la fisio para que me mire el codo.
- ¿Eres feliz?: Importa? No puedo quejarme.
- ¿Te atreves a decir tu edad? Sí.

Seis cosas que te gustan:
- Que me quieras
- Escribir
- Sacarte una sonrisota así de grande
- El café
- Los cigarrillos
- Madriz
Estas tres últimas son copiadas de mi Carlitos, pero es que coincidimos, oiga!!
Seis cosas que no te gustan:
- Las mentiras, pero no es que no me gusten, es que me producen un estado de rebote que no perdono jamás.
- Los pantalones de tiro bajo.
- Que se tomen más confianzas de las recomendables.
- Las tijeras abiertas
- Las faltas de ortografía
- La comida basura
- Que puteen a mis amiguitos... uyyyy... eso sí que no me gusta nadaaaaa...


Deberes:
quedan nominados para futuros posts:
- El Lenguaraz, que está muy calladito
- Mi cocinero, que sé que utiliza productos de primera calidad
- Delirium, que ya está nominada... pero por si necesita un empujoncito
- Forsi, que le quedan niquelaos.

Hala...

Letras


-Cuándo vas a ponerte a escribir en serio? - me pregunta Luna como quien pregunta si tengo tabaco.
- ...

No lo sé. Ahora tengo ganas, pero no tengo historia.
O quizá la historia que me gustaría contar no tiene trama, no tiene lógica, no tiene consistencia, no tiene sentido, quizá porque existe realmente, y la realidad supera siempre a la ficción.
Me gusta escribir, pero no tengo paciencia para esperar a ver cómo toma cuerpo una historia. No tengo disciplina para ser yo quien le dé forma, ni tengo recursos para convertir un post en un par de cientos de páginas... soy rápida, impaciente, resolutiva. No creo que me salga nunca un montón de folios con pies y cabeza.
De lo otro, tengo kilos de papel que ya toca quemar... y llega San Juan, y va a ser este San Juan, porque ya caducó un período.

Me gusta escribir, pero no soporto leerme.
Tié cojones la cosa...





Dolcezza


... a mí tampoco me interesan los días pasados si no es para recordar los momentos en los que logré un esbozo de sonrisa levemente apuntada en tus ojos imposibles.
Tampoco me interesan los días pasados sino en su calidad de pasos que me aproximaron a tí con un tempo insoportablemente lento, y que sólo tuvo sentido cuando dejé de tener prisa y aprendí a disfrutar del laberinto que tú eres, de las vueltas que me haces dar, de lo difícil que me resulta no apasionarme y ser cerebral, y razonar con lo que tengo encima de los hombros, y no con alguna víscera de las partes blandas.

Quizá me interesan algunos días pasados que atesoro y manoseo poco menos que a diario para tenerte presente. Días en los que tu calor trascendió hasta el punto de que lo rememoro y no quiero abrir los ojos y no verte.

Me interesa lo que me cuentas, lo que me lees, lo que me das y lo que me dosificas, me interesa ver que ahora, a veces, cantas.
Que ahora, a veces, ríes abiertamente, bajas la guardia y eres tú, grande, entero, cierto y mío.
Sí... yo también me sorprendo deshaciéndome de mi armadura, con la necesidad imperiosa de mostrarme ante tí sin nada que no sea mi yo más despojado de cualquier artificio.


No me interesan los días pasados en los que no estabas.
Me apasiona esta labor de hormiguita laboriosa, construyendo despacio, intentando no dar un paso en falso, intentando que nada duela, conciliando desatinos y alegría, compartiendo sartenes y copas de vino, delantales, sábanas y pinzas de la ropa.

Me gusta tenerte en casa.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Dana



Ella tiene treinta años.
Es alta, rubia, guapa, con el pelo siempre recogido en una coleta y el óvalo del rostro adornado de mechoncillos en forma de muelle. Es todo dulzura.
Tiene las manos siempre hinchadas y enrojecidas. El amoníaco no es el mejor compañero de juegos de manos, no. Pero ella asegura que no hay mejor potingue para limpiar.
Guarda su paquete de tabaco en mi casa. Al fondo del armario de las tazas, encima de la pila de los platos del desayuno. Su marido no la deja fumar en casa (?)

Es la jefa de mi casa, la intendente, la que pone orden, la que trae la alegría ingenua y las palabras mal pronunciadas. La que nos regaña por desordenadas y nos pone a trabajar. La sangre azul de algunas se solivianta: no sé para qué viene, si al final trabajamos nosotras. Una princesa de siete años no debería ser tan soberbia, pero de eso hablaremos otro día.

Tiene la fea costumbre de poner la tabla de cortar encima de la nevera. No me importaría si no fuera porque ni elevando el brazo y poniéndome de puntillas llego a la puta tabla. Siempre se lo digo. Siempre se descojona. Siempre vuelve a hacerlo.
Las princesas dicen que Dana no guarda. Esconde.
Es cierto.
Es magnífica.

Me pide libros y pelis, me dice: por qué no me corrijes cuando digo las cosas mal? Y me lo dice en jarras, esperando que la responda... pues no la corrijo porque la entiendo perfectamente, y porque su esfuerzo para mí es mucho más importante que el resto de cosas que hace.

- Siéntate, tienes ojeras... yo lo hago todo. Tú, sólo café para las dos.
- Vale. Eres un ángel, Dana.
- Y tú eres fuerte pero chiquita... eres como un hombre y una mujer juntos.
- Joder, Dana!!

Hoy, con el café, me pregunta si estoy enamorada.

- Sí. Hasta las trancas. Por qué lo dices?
- Yo no estoy enamorada. Trancas? Qué es trancas?
- Pero si te casaste el verano pasado, niña!!
- Ya lo sé... es que... ocho anios juntos, mi familia me mata si no me caso.
- No me jodas, por favor!!


A partir de aquí me he tomado el café más amargo desde hacía ya tanto tiempo...
Revivir la sensación de no existir para otro, de que no te escuchen ni te hablen, de que no importe lo que pienses o lo que sientas, ver en su mirada suplicante y desencantada de repente, joder, qué buena actriz ha sido todo este tiempo, que entraba cantando y lo hacía todo cantando, jugaba con las niñas y me daba palique... qué tremendo! ver en esa mirada un "qué hago?", un "cómo salgo de aquí, cómo me libro de alguien que me estorba, me desautoriza, me ridiculiza por querer leer o ir a un museo..."

- Ojalá encontrase a otra y me dejara...
- Eso decía yo...
- La encontró?
- No la buscó. Busca tú a alguien que te haga sonreir...
- No me fijo en nadie, siempre voy mirando al suelo.
- Bueno... no te preocupes, a veces te llueve del cielo un milagro, a mí me pasó, aunque tiempo después.
- No sé... cada vez estamos más lejos
- Las mismas palabras, la misma sensación...
- Es bueno, trabajador...
- Síííí, claro... y no te pega, y te trae todo el dinero a casa, como decía mi suegra, no?
- Lo dice mi madre.
- Mándalos a todos a tomar por culo. Vive. Haz lo que necesites hacer para sentirte viva, útil para tí, no para nadie más, coño.
- Hablas muy mal cuando te tocan el corazón, Ana.
- Pues no me lo toques, Dana.


Total... ella, la alegría de mi casa, mientras me escuchaba atentamente, ha visto cómo caían en mi café un par de lagrimones... y rápidamente me ha acercado un papel de cocina para los mocos.

Yo quería hablar hoy de un cruce de caminos en el que me encuentro y que puede ser decisivo para el resto de mi vida... o no. Tenía mi post amasado en el fondo del bulbo raquídeo, o por ahí... en algún extremo, por supuesto y como siempre.

Sin embargo... hay volteretas repentinas que te parten en dos y te hacen mirar hacia afuera y te obligan a recordar, que es mirar hacia adentro pero profundo, muy profundo, es mirar sin querer, encontrar lo que quisiste y no pudiste olvidar.

Y entonces, y sólo entonces, te das cuenta de que aún no hemos aprendido a ser generosamente egoistas, y que no entendemos que la caridad bien entendida empieza por querernos primero a nosotras.
Y siempre acaba siendo demasiado tarde.

M'aburrrrrrroooooo


Creo que en cualquier momento empezaré a levitar.

Creo que me estoy volviendo excelsa, porque me veo así como si nada me tocara, como si todo lo humano me fuera ajeno, como que... no es que me escaquee, sino que no consigo implicarme, que no me importa, que ando muy metida yo en querer saber y querer aprender y no salgo de ahí.
Que todo me la pela. Con perdón, pero así es.

Será pedantería? Igual me hacen falta dos yoyas!! Por favor, avisen si el diagnóstico es correcto, y si es menester lo de las yoyas, no se corten.

Es que... joder, me niego a creer que el resto de la vida es tan gilipollesco, tan ruin, tan rastrero, tan poco enriquecedor y tan miserable como los últimos capítulos.
Palabrita.
Se pasa una media vida matando tontos y no es hasta entonces cuando se da cuenta de que aunque tuviera cien vidas, no podría acabar con ellos... un tonto hace ciento... lo decía uno de los varios tontos de mi pueblo...

Dos días más como estos últimos, y me dedico a copiar poemas.
Lo juro.

Repetimos!


Tengo una cantidad ingente de cosas en que pensar. Cierto es que, además de pensarlas, tengo que solucionar la mayoría de ellas.
Demasiadas cosas, de verdad.

Pero como Murphy siempre fue una constante en mi vida y además soy una devota del refranero español (léase que a perro flaco todo se le vuelven pulgas) pues los problemas no vienen solos, sino con las correspondientes alcahuetas.

Vamos a ver si me explico, porque veo que el otro día no se me entendió bien...

Que no quiero COntarle mi vida a nadie.
Que no me interesan los COmadreos, ni los COtilleos, ni los COrreveydiles ni que me den el COñazo.

Que no cuento mi vida, que no revelo secretos, que no me gusta que me inmiscuyan en intrigas, que esto es un blog y es aire, que puede O NO ser verdad lo que escribo, que si lo es o no lo es, nadie tiene derecho a pedir más detalles.
Que no caigo en el juego fácil y sentimental de que me caiga bien quien dice que me adora sin saber ni de qué color son los zapatos que llevo.
Que no traiciono. Que no pido a mis amigos (claro... aquí viene la eterna discusión de qué es para cada uno un AMIGO) que traicionen a otros amigos... por si acaso van y lo hacen... no sea que luego la siguiente sea yo. Mujer precavida, y todo eso.

Que no, que no estoy para ese tipo de juegos. Que son cuarenta, de verdad, diga Satán lo que quiera.

Tengo libros por leer, un par de hijas que ver crecer, amigos que cuidar, pareja que mimar, alumnos por enderezar, un inspector a quien dejar boquiabierto, cientos de exámenes por corregir, un estado financiero por aclarar, cansancio para regalar, sueño, que ya me gustaría que fuera aceite de oliva, o en su defecto, petróleo...

Tanta alabanza, tanto halago, tanto palabrerío mal hilado, tanto atentado a la más básica sintaxis... tanto peloteo infantil, a tu edad... me cambias información por chuches, o qué?? tanta falta de ética disfrazada de psicología de bareto... es simplemente impresentable.
Tía, ponte una pelu y deja ya de dar la murga y de tirar de la lengua a otros... acabas delatando a la gente, y eso al final te dejará sola.

No me hagas utilizar tus mismas armas, que soy muy perfeccionista y lo acabaré haciendo mejor que tú. Atiende a tus asuntos. Te sorprenderías si vieras lo bien que me apaño para resolver los míos.

Moleskine


No sé en qué momento fue, pero esta manía mía de comprar compulsivamente libretas, bolígrafos y demás aperos de escritura, me llevó a comprarme una Moleskine hace algunos meses... quizá ya hace un año... casi con toda seguridad.

Empecé a tomar apuntes de algo que leí y que luego deshice, reordené, añadí... y que se convirtió en un libro que debe de estar a punto de salir a la calle.
Los apuntes de aquello fueron arrancados de la Moleskine y entregados a mi gato con botas... supongo que ya duermen el sueño de los justos, que es lo que era justo.

Después, algunos párrafos que sirvieron para cerrar algunas heridas abiertas.
Después, el olvido.

Y después, pegamento y tijeras para ir dejando constancia de que he ido y venido, he visto, entrado, olido, comido, bebido, sentido... y la Moleskine se ha convertido en un cuaderno de viaje de aventurera intrépida con rimmel y labios pintados. En la mochila suelo llevar zapatos de tacón que escasas veces salen de su sitio.

En estos momentos, la pobre Moleskine tiene dentro como tropecientos folletos, entradas y visitas a monumentos, a iglesias y catedrales, a museos, entradas de cine, de teatro, billetes de tren y avión... y ligeros párrafos que intentan reflejar qué pasaba por mi cabeza y por mis vísceras en aquellos momentos. Y no siempre es todo hermoso y cursi, que he llegado a visitar el Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo, eh?? Ha habido tiempo para todo, y quiero que así sea.

Esta noche pensaba sentarme con mi barra de pegamento y mi pluma a escribir, cortar, pegar... pero tengo pereza. Así que dejo sólo un ligero propósito de continuar con esta especie de cuaderno de viaje/base de datos/crítica gastronómica feroz, registro de eventos y epistolario íntimo y personal, declaración de amor a la carretera, a los raíles, al aire, a quien pintó, a quien esculpió, a quien coleccionó, aunque fueran orinales, a quien nos recibe y nos acoge por esos mundos de dios, a mi madre, que no hace de Celestina pero sí de canguro voluntario para que yo "me vaya donde me dé la gana", a mis hermanas, que alivian a mi madre de la responsabilidad de las princesas en patines, a mi padre, que las lleva a comprarse libros y cuentos, a mi compañero de viajes físicos y astrales, que me lleva de la mano, ni un paso por detrás ni uno por delante (tanto pedí alguien que me tratara como a un igual...) y a mí misma, porque de pequeña siempre me soñe así de movida, de inquieta, de ilusionada, de curiosa, de bien acompañada, de bien querida, de considerada, de entregada, de agradecida.
Tan agradecida...

Que han tenido que pasar cuarenta tacos?? Bien pasados están. Nunca es tarde si tienes pies para caminar y sentidos para disfrutar hasta del último rayo del sol de cada día.

Las princesas y el sapo feroz. Trasunto de guión disparatado, a la mayor gloria de un tonto certificado por AENOR.


Qué? Que Berlanga ya no rueda??
Joder, pues tengo un guión que le iba que ni pintao.

Ponte en situación:
Esta que lo es se va mañana cagando leches al pueblo, a pasar un puente en el que QUIERO DORMIR CATORCE HORAS DIARIAS!! más que nada es que tengo unas ojeras tremendas, estoy muy cansada.
Las princesas quedan con su papi a tomar una totatola, porque como mañana es miércoles y no le van a ver... una pena, porque papi primero pensó en invitarlas a cenar, pero claro... no tenía nada en la nevera, pobrete...

Diez minutos después de la excusa me acuerdo de que hoy hay partido... ya... la nevera, dices?? Ahhhh...
Bien... la princesa pequeña necesita el baúl de la Piquer para salir de casa, y cuál habrá sido su sorpresa cuando ve que tiene el armario vacío... ohhhh... pues en la lavadora no hay ropa, y en el montón de ropa planchada tampoco... dónde estará la ropita de la princesa, esa que le compran mami y los abuelos maternosssss????
La princesita se acuerda de que todo está en casapapi y le llama.

Oigo lloros y gritos, pero me inhibo mordiéndome los labios.
Viene.
Mamááááá.... buaaaaa... que papá dice que no está en casa, que está fuera y que no me trae la ropaaaa... buaaaaaaaaaaaaaa.......
Que dice que pasemos mañana temprano (léase las siete y media de la mañana) y que hagamos allí la maleta, pero no nos dará tiempooooooo..... buaaaaaaaaaaaaaaaaa

Y mamá empieza a jurar en arameo... tu padre está en el bar de abajo de su casa, FIJO, viendo el partido.
Tu padre tiene un morrazo que se lo pisa.
Quítate el pijama y vístete que vamos a por tu ropa.
Tu madre será menos divertida, más regañona, más lo que quieras...
Interrumpe la princesa mayor: pero siempre eres tú la que pringa y la que está cansada, y papá siempre se hace el loco.
(Bien... duele, pero no es tonta)

En principio, mamá pensaba en ir a por la ropa y punto.
Pero en un ataque de poca elegancia (yo no soy perfecta y m'alegro, qué cojones) llevo a las niñas con dos capas de ropa (pijama y ropa de calle, con un par) y las paso en el coche por la puerta del bar, donde papi departe amigablemente en la calle con un grupito de amiguitas, birrita en mano, cigarrito en la otra... y se le cae la cervecita cuando nos ve aparecer.
Hay que decir que nunca fue un dechado de valentía... digamos que la cerveza representaba los cojones en ese momento.
PLASSSS.... a tomar por culo la birrita, majete.

Acerco a las princesas a casa del susodicho, las espero abajo, en el coche, taquicardia, rebote de dos pares de narices, mierda, me dejé el tabaco en la mesa de la cocina!!!... y veo aparecer furibundo al autor de los días de estas criaturas adorables... FURIBUNDO!! Pienso en cerrar las puertas, pero no he tenido nunca miedo, y ahora, aunque lo busco, no lo encuentro. Si quiere jaleo, lo tiene asegurado.
Se asoma y ve que las niñas no están en el coche. Se aleja... coño, era mucho más fácil... por qué no ha mirado a la ventana de su casa? Hubiera visto la luz encendida!!!

Bajan las princesas y detrás el gilipollas. Ellas se dirigen a mí, él al bar de nuevo.
Se queja la princesa primogénita: encima!! mamá, encima va y nos dice que no son horas, que no somos razonables, que podíamos haber venido mañana temprano!!
La princesita segunda, ante mi bufido y mi callada por respuesta, dice "es que así no le habríamos pillao en el bar, que siempre está ahí metido... mamá... papá es un borracho??"

NOOOO!!! papá, mayormente, es mutonto, hija. Buen tío, pero tontolculo.

Y nos echamos a reir, ellas de oirme, yo por no llorar...
Hay que poner tierra de por medio cuanto antes.

Delirium... que aquí hay pa todas, sólo que es mejor siempre buscarle la vena cómica y acordarse de aquello de "pa llorar yo, llora tú, mamón"

Asideros


Salón de casa, 0:38 AM.


Y sin embargo, querido, ahora que ya no estás, me eres tan imprescindible como cuando estabas... y no eras.

Es fantástico despedir a alguien que va y viene al antojo del consumidor.
Ha sido reconfortante tu abrazo de tres vueltas cuando he detectado este cansancio enquistado entre las junturas de los huesos, en las grietas del ánimo, en el descenso que dibujan las comisuras de mis labios.
Es vivificante tu silencio cómplice. Eres la única persona que me lee el pensamiento y atiende mis necesidades incluso antes de que yo las reconozca como tales.
Te saco del marsupio donde te guardo junto a un par de poemas y algunas frases de cabecera y te pongo a funcionar de inmediato.
Me atas el delantal y me sustentas mientras cocino.
Me falta poder enviarte a las niñas como, cuando hoy, están especialmente dependientes, enmadradas, exigentes.
Me falta también oirte cantar.

Me falta espacio en el armario para tu ropa, sitio para tu cepillo de dientes, tiempo y ganas de escucharte, tiempo para dedicarte, deseo suficiente como para echarte de menos como mereces, interés por darte tu sitio... el marsupio es el lugar perfecto.

Intento convencerme a mí misma de que no es malo permitirte que te quedes a mi lado.
Pero hijo... sólo si sigues tan mudo.
Si hoy llego a escuchar una sola vez más mi nombre en otra boca, me quemo a lo bonzo.
Paga tú las consecuencias, que no me atrevo a hacer justicia en carne y hueso.

Instrumentos


Salón de casa, 0:39 AM

Querido:
Me asaltáis a partes iguales el sueño y tú.
Desde mi ventana veo algunos neones que me recuerdan otros de tiempos felices y extraños.
Tras el cristal miro llover con furia mientras apuro el enésimo cigarrillo y te recuerdo sin prisa.

Se ha hecho de noche mansamente, sin prisa, perezosamente.
Se nos ha ido el día.
A mí intentando arrancar sonrisas infantiles ( lo he conseguido poniéndome los patines y dejando a la ley de la gravedad hacer su trabajo). Supongo que a tí paseando con tu mujer, con tus hijos, quizá yendo al cine o quizá solo, leyendo, paseando, o simplemente dejando pasar el tiempo... quién sabe qué es de tí.
Es duro el tiempo en el que no tienes nada nuevo ni nada bueno en lo que ocupar las horas.
Es dulce la nostalgia de lo que no existió nunca. Tú mismo, sin ir más lejos.

Cómo eras entonces, cuando te soñaba en mi cama leyendo tebeos? Dónde estabas? Qué hacías, qué haces ahora?
Siempre tuve la certeza de que existías en algún lugar fuera de mi imaginación.
Sin embargo, hoy tengo la necesidad de despedirme de tí, como lo hice en su momento de los Reyes Magos, del Ratoncito Pérez, de Supermán.
Hoy, cuando he dado con mis huesos en el suelo he percibido la realidad de mi prosaica existencia. He sido consciente del paso inexorable de las horas, de que los años, aunque digan lo contrario, sí que pesan.

Hoy, tras sentir la repercusión del golpe a lo largo de mi espinazo, he sentido una sensación de derrota. Amarga.
Nunca busqué, siempre encontré, y eso me desvió innumerables veces del camino que podría haberme llevado hasta tí.
Me pregunto cuántas renuncias más serán necesarias para encontrar el nivel de exigencia que me convierta en una mujer razonable, seria, formal.
Cuántos sueños rotos, cuántas decepciones.
Querido... habría sido un placer. Estoy segura.
Porque, aun siendo sólo un producto de mis desvaríos, el más antiguo, el más elaborado, el que más ha perdurado, aun no siendo más que una bella entelequia, sé, con toda seguridad, que a nadie he amado como te amé a tí.
Esta noche, apurando el enésimo cigarro, cautiva, desarmada y tullida en el culo, pero sobre todo en la dignidad, me despido de tí, de tus abrazos imposibles, de tu cuerpo de armario ropero y tu pelo negro. De tus dulces palabras nunca dichas, de tu protección infinita.

Me siento muy cansada para atender requerimientos del hombre invisible.
Tuya. Afectadísima...

Fe



Hoy más que nunca necesito que te creas lo que predicas.
Que apliques el cuento que me contaste la primera vez.
Necesito sustentar mi esperanza en tus firmes convicciones.
Que sientas la curiosidad suficiente como para dar la vuelta y ver
qué hay en la cara oculta de la Luna.

Que te gires tú también, que corras las cortinas,
que dejes pasar el aire, la vida, los besos.
Que con cada partícula de tu aliento siembres
la paz y la sensibilidad que con tanto mimo guardas.

Que conviertas los demonios en hadas buenas.
Necesito que mires con ojos amorosos,
para que entiendas que siempre recibes más de lo que das.
Hacia adelante, sin miedo ni barreras.

Y yo te fabricaré un escudo de no armas;
como lema, el epitafio de tu héroe.
Un hombre debe estar dispuesto a luchar hasta el final por aquello que desea en la vida

raca-raca-raca


Cuando la sensación de dejà vu se instala, no repara en gastos.

Se sienta en mi sofá, se fuma mi tabaco y me dicta.
Se me apodera. Literalmente, me parasita, me embebe y me anula.

Y vuelve lo de siempre, y me aburre y me desespera porque me cierra todas las puertas con siete cerrojos de siete vueltas, y tira las llaves al mar... matarile-rile-rón.

CHIM-PÓN.
(mierda)

Medias de sotas


Hay días largos como semanas.

Mi hija mayor se ha abierto un blog en el que rumia la forma de reciclar el CO2 del ambiente y generar energía partiendo de ello. Como sólo tiene la idea y es incapaz de desarrollarla, se enfada. Pero es que si consiguiera desarrollarla a su edad, yo me caería redonda al suelo.

Mi hija pequeña confiesa que de hacer "la rueda" le duele "aquí, aquí, aquí... es que me caí muchas veces".
Tantas veces se cayó que está contracturada por donde la toques. Paracetamol, almohadilla caliente, masaje...

El hombre de mis sueños, a quien extraño a tiempo parcial, hoy no me extrañaba.

Tengo también una cierta sensación de pérdida. Y sé que soy injusta por sentirme así. Debería alegrarme y sin embargo siento que pierdo algo. Eso no hay quien lo amortigüe, aunque se agradece la intención.

El resto del día se compone de silencios variados y muchos bostezos.
Me resigno a acostarme con las manos vacías... mentira. No me resigno.
Lo cierto es que me entran ganitas de ponerme un copazo que no me resolvería nada.
El sobreesfuerzo de hacer de padre y madre sin saber a quién ladrar me agota.

No me va a quedar más remedio que intentar creer en la reencarnación, por si hay suerte y me toca volver a ser persona.

Con estas cartas, hay que estar permanentemente jugando de farol.
Tres sotas. La cuarta carta debería ser un as...
Salga la carta que salga, los pares y el juego están resueltos.
Y salga la carta que salga, esto es lo que hay.




Confesión


A veces me pasa como a San Pedro y saco la espada por una causa que después niego varias veces.
Es el canto del gallo, las horas duras en las que quiere y no puede amanecer.
La hora del desconsuelo, el celo, la sed, el deseo condenado a garrote vil.
Cuando ladran los perros del amanecer.

Otras veces miro hacia el cielo buscando señales y sólo veo el aire sucio y seco de esta primavera incipiente que no trae nada nuevo.
Flores, pólenes y alergias varias que nos baquetean las costillas y el lagrimal, lubrican el tracto respiratorio y embotan el entendimiento.

Hay horas de lluvia en las que extraño el cobijo de tus brazos, y otras de infierno en las que no recuerdo tu nombre.
Días llenos de miseria humana sin un consuelo en el silencio nocturno y días en los que me siento miserable por no tenerte entre los santos de mi devoción inmediata.

Todo ello regado con el exquisito vino de un mimo constante y contenido, contradicción en estado puro, tu calma contra mi tempestad, tus certezas contra mi trastabilleo existencial, tu convicción contra todos mis miedos. La loca de la calle y... tú.
Ni fuegos artificiales, ni chiribitas en los ojos, ni el ojo del amo engorda el caballo, ni el corazón enardecido de pasión febril.
Amasado con razones, argumentado matemáticamente, incluyendo silogismos BARBARA, CELARENT, DARII, FERIO, recurriendo a los clásicos, revisitanto a Eco, Bach, Shackleton, entendiendo posturas en otros foros irreconciliables...

Apoyados en la necesidad serena de ser valientes y creer en algo por lo que no daría un duro si le estuviera pasando a otro.

Miles de palabras para decir que no sé vertebrar el discurso que te ponga en tu justo lugar.
No sé ni por qué, ni cómo.
No tengo explicación.
Realmente, no me hace falta.
Me haces mejor, me haces sentir un valor al alza.
Aunque no siempre sea justa, pero es sólo porque te extraño, y no sé racionalizar eso.

Hastío


Dicen, cuentan, rumorean, me llegan comentarios de....

PUAJ!!
Qué asco, coño!!
No, no me gusta, ni aunque sea bien.

No me gusta que se entrometan, ni que pretendan resolver un problema que no es tal. Yo no lo detecto como problema, por tanto, prefiero que nadie menee la mierda. Huele peor.

No me gusta que me vendan la acción como un favor.
Es puro (puto) morbo.
Es la horrible manía de no saber vivir la vida propia y jugar con la de otros.
Éso sí que es un problema!!

No soy un objeto, soy una persona.
Una persona de cuarenta tacos, un culo sobredimensionado y una cabeza suficientemente lúcida como para saber quién y quién no, y como tengo todo el poder sobre mis palabras, yo decido.

Básicamente, noto que aprieto más las mandíbulas y me duele la cabeza.
Entonces, sé que hablan de mí, que están inmiscuyéndose.

Verdad que no he pedido ayuda?
Bien... no me ayudes.
NO te necesito.