Gripónnnnnggggg


Querido deditos:
Espero que al recibo de la presente se encuentre bien, y no se le haya rebelado el maravilloso mundo de (ficción?) que levanta usted con maestría (joer... si leyéndole parece fácil hacerlo, como cuando veo bailar a Fred Astaire.
Verá... mala hierba nunca muere. Le agradezco su preocupación, pero está complicado quitarme de en medio de un plumazo, tengo cojones de acero. O eran de ñu? ah, no... eso era el cosmético del Instigador...

La realidad (sí, soy una chula, qué pasa) es que el director del instiputo de la dichosa niña me llamó por teléfono y no me chupó la cola porque no tengo, pero tuvo que deshacerse en excusas, darme la razón quince veces y ponerse a mis pies otras quince. Le permití hacerlo, claro... según voy envejeciendo me doy cuenta de que no debe de ser tan malo permitir a la gente reconocer sus errores. La señora X tiene un problema, y ahora es de ella, y no de los alumnos, que no tocaba, joer, que no.

Sin embargo, algo ha debido mover la muy cerda, y le explico por qué: de tres hembras que vivimos en Villabragas, una tiene un esguince desde hace tres semanas que no mejora (o no mejora subjetivamente, que para el caso es lo mismo, y un coñazo). La hembra de menor envergadura se nos caga la pata abajo y tiene fiebre... un alegrón, vamos. Y esta que lo es y que le escribe esta misiva para dar señales de vida (que no es vida, pero mantengo las constantes vitales) tiene fiebre, tos, estornudos, mocos, insuficiencia (bueno... que no me entra suficiente aire, a pesar de que llevo cuatro días sin fumar) faringitis, laringitis y traqueitis. Una verdadera maravilla.
Total, un aparato locomotor jodido, un digestivo incontenible y un respiratorio que no vale ni pa tomar pol culo, con la venia.
Y viene nuestro Yul particular y va y se nos contagia de lo de la princesa cagona...

Esto va a ser la señora X, que nos ha dedicado unos misterios dolorosos del Rosario.
Te lo digo.

Volveré.
Atchuááááááaaggggggggggggggggggggggggggggggggggcoñocoñocoñocoñoooooosssss.

Me veo en los papeles

Señora X:

Permítame que la responda punto por punto a su nota de fecha 2 de febrero, para deshacer posibles malentendidos y para aclarar algunas cuestiones que, al parecer, no expliqué claramente, a tenor de su respuesta.

En primer lugar, habla usted de que los diez mandamientos son la base de la Torá judía. Eso no tiene discusión posible si no fuera porque usted hace añadir a los alumnos un pequeño detalle:

“Estos diez mandamientos se encierran en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”

Eso no lo dijo Yahvé cuando entregó las tablas a Moisés, si no recuerdo mal y si mi prolija formación religiosa ha sido todo lo sólida y prolongada en el tiempo que mis padres desearon.

Más bien, este añadido corresponde al Nuevo Testamento, son palabras de Jesús. Si usted explica los diez mandamientos de las tablas de Moisés dentro del judaísmo, este añadido, en mi modesta opinión, es diacrónico. Y si me apura, tiene rasgos de proselitismo. Pero no quiero pensar mal.

Después afirma que TOCA saber la síntesis de lo que afirman creer los cristianos. Pero usted lo que ha hecho aprender a sus alumnos (entre los cuales hay quizá cristianos, quizá ateos, quizá musulmanes, quizá evangélicos, quizá…) es una profesión de fe que (llámela o no oración, eso es accesorio, señora) pretendía evaluar junto con:

  • Los diez mandamientos (judíos o cristianos?)
  • El Padrenuestro
  • El Ave María
  • Algunas escenas de la vida de Jesús.

(Después de leer el currículum de esta materia, no he conseguido encontrar ningún criterio de evaluación que pidiera “estas oraciones” ni ninguna otra).

Por cierto… lleva usted desde el 4 de diciembre trabajando del cristianismo. Después de tan largo tratamiento, en los apuntes de Miprincesa encuentro un fragmento a manera de síntesis que, según ella, ha dictado usted, que dice:

APORTACIONES DEL CRISTIANISMO A LA HISTORIA:

1.- Judíos: Amarás a Dios sobre todas las cosas. Cristo: y a los otros como a ti mismo.

2.- Dios es un solo Dios en trinidad de personas.

3.- Dios es padre.

Desde el 4 de diciembre hasta hoy, han repasado punto por punto la vida de Jesús, contrastando “Jesús de Nazaret” con los Evangelios… curiosamente, para hablar de los diez mandamientos ha necesitado un solo día, intercalándolos entre cuatro tristes líneas sobre la América precolombina (los vencidos) y el Ave María, y completándolos con un añadido que, de nuevo, me hace pensar en la palabra proselitismo.

Finalmente, las conclusiones después de tanto tiempo, son tres líneas.

Tratamiento desproporcionado, señora X, sin entrar en el hecho de que el currículum de esta materia para el primer curso de ESO no contempla el tratamiento de ninguna de las tres religiones del Libro.

Pero su nota ya me avisa de que la próxima religión que tratarán será el Islam. Le agradezco la información, y aprovecho la ocasión para preguntarle si le dará el mismo tratamiento temporal que al judaísmo (un día, una sesión, diez mandamientos) o se parecerá más bien al del cristianismo.

Dígame… ¿no se le ha ocurrido proyectar la película “Los Diez Mandamientos” y comprobar si se ajusta al Éxodo? O quizá es que Cecil B. DeMille no es suficientemente bueno comparándolo con Franco Zefirelli?

Dígame, señora X… ¿encontrará usted suficiente tiempo para dedicar a la vida de Mahoma, encontrará una buena película para dedicarle sesiones y sesiones a confrontarla con el Corán?

¿Qué le hace pensar que yo prohibiré EL CONOCIMIENTO a mi hija o a nadie?

Usted me pregunta: ¿qué tenemos que hacer en el Islam?

Pues es usted quien se debería plantear seriamente si tratará el Islam con el respeto que merece, o hará esta pasada por encima que ha hecho con el judaísmo…

Enseñe a mi hija y a sus compañeros Historia de las Religiones . Trate a todas las religiones con equidad. No haga apostolado… eso corresponde a otra materia por la que su grupo no ha optado. Respete su opción, hágales disfrutar del estudio del pasado. Me daría una pena muy grande tener que cambiarla… nos gustaba tanto, prometía tanto esta materia…

Respecto a sus últimas palabras, permítame decirle que las quiero ignorar.

En primer lugar, porque me parecen alusiones personales hacia mi manera de educar a mi hija. No entraré, es mi estilo, basado en el el respeto a una inteligencia lo suficientemente madura como para permitirla decidir en libertad y construir por sus propios medios el sentimiento religioso que la ayude a caminar por la vida, sin las intromisiones propias de tiempos pasados, cuando se confundían las témporas con aquello otro…

Es mi manera, no tengo otra, y le puedo asegurar que todos mis esfuerzos van encaminados a hacer de mis hijas personas íntegras, independientes, capaces de tomar decisiones razonadas y maduras, y de ponerse en la piel de otros. Pero sin etiquetas de ningún signo, ni religioso, ni político ni de cualquier otro tipo. Y eso pasa por aprender desde un enfoque racional. El sentimiento es de ellas, absolutamente íntimo y delicado.

Todo eso necesita, en primer lugar, tiempo. Y después, un trabajo muy cuidadoso por mi parte y por parte de sus maestros y profesores.

Finalmente, le aclararé que, cuando doy libertad para que no aprenda “estas oraciones”, quiero decir libertad. Es decir, ella decide, pero yo la exonero de memorizarlas. Ella hará (lo sé, porque tiene un arraigado sentido del deber y de no generar conflicto) lo que le genere menos problemas.

No le prohibo aprenderlas. Quizá no me he expresado correctamente, le pido disculpas, porque no era eso lo que quería decir. Prohibo, o mejor, desapruebo de manera bien enérgica, que pueda faltar al respeto a otros, molestar, ser desconsiderada o no respetar unas normas mínimas de convivencia. Eso no está reñido con lo que le planteo.

Usted es la profesora. Hará lo que tenga que hacer, o lo que considere más adecuado.

Yo, su madre. Y de la misma manera, haré lo que esté en mi mano para que aprenda con equidad.

Quedo a su disposición para aclarar cualquier otro asunto, con la única voluntad de conseguir que, no sólo Miprincesa, sino cualquiera de sus compañeros, tengan en su clase una clase de Historia, no de catecismo.

Atentamente,

Tormento.


Juro (pero no por Dios) que esta carta ha sido cursada.

Cómo me aburre esta gentuza!!!


¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
y que me dejes mejor quemar
¡Déjame en paz!

que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal.

Siempre aparece un redentor
para vendernos el favor
dice tener la solución
para sacarnos del error.

No necesito de un tutor
prefiero equivocarme yo
no me prometan salvación
que se me ablanda el corazón.

¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
y que me dejes mejor quemar
¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal.

Para imponer su voluntad
sirve cualquier brutalidad
echa la historia para atrás
en nombre de la libertad.

Hay una gran necesidad
tú y yo sabemos bien de qué
quien nos gobierne sea legal
y no se lo haga con los pies.

¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
y que me dejes mejor quemar
¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal.
¡Déjame en paz!

Cada cual sabe su razón
y lo que le conviene o no
nadie pretenda disponer
lo que se debe o no creer.

Nunca aspiré a pensar por dos
ni por quinientos o un millón
tengo bastante con saber
cómo camino y junto a quién.

¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar...

Letra y música: Víctor Manuel

Angelitos


No sé qué es lo que he hecho mal.
Mi mini-princesa (la Vane) pide autorización para llamar a su superamiga nicontigonisintí HIJADEPUTAVETEALAMIERDA. Así, sin respiro ni nada, se llaman cuando se enfadan. Ocho años.
La conversación se inicia en el salón y pide la sujeta en cuestión que la deje ir a su cuarto a hablar, pero le hago entender que se pierde la señal y no podrá.

Por lo tanto, se sienta como un indio encima de la mesa y el primer asalto consta, entre otras cuestiones de vital importancia para la humanidad, de la advertencia de que como no le devuelva los juegos de la Nintendo, mañana se chiva de no sé qué...
Pierdo el hilo de la conversación hablando con maxi-princesa tengunpavoquenopuedo (inter nos, La Yeni) sobre la subnormalidad in crescendo de no sé que niño de su clase...

La siguiente frase que oigo de la voz arcangélica de mini-princesa Vane es:
- YO TAMBIÉN SOY DE RAJOY.

La Yeni y yo nos miramos con la mandíbula colgante y las bolillas de los ojos fuera de las órbitas. Ni media palabra hemos articulado. Un susto que pa qué.

Se me ha cortado bastante la respiración. Se me ha cortado del todo, la verdad.
He esperado pacientemente (pero con taquicardia) a que la criatura terminara el sesudo análisis político con su amiga nicontigonisintí.

-Oye, Vane, qué es eso de que tú también eres de Rajoy?
- Pues que me parece que tiene más cara de presidente que Zetapé
- Y tú crees que es cuestión de caras?
- Güeno... y por otra cosa que dijo un día en la tele...
- Qué cosa dijo?
- Pues que iba a prohibir el catalán. Que a ver, mamá, a ver por qué los niños de aquí tenemos que estar más rato en el cole... los primos en Madrid no estudian catalán, y luego cuando vamos a verlos no me entienden, y la bisa (léase la bisabuela) me regaña (la niña tiene razón, los primos la miran con cara de paisaje y la bisabuela la regaña)
- Qué cenamos, chicas?
- Mamá... esto es hablar de política?

A este paso, Mauricín se me amojama.

Duchas, impermeables, reúma.


A veces me gustaría tener una varita mágica y cuatro abracadabras trufados de juramentos y adjetivos quijotescos.

Y desaparecerte de la memoria, de los labios y de las tripas a base de conjuros y maldiciones gitanas de esas que se dicen con sentimiento, rabia e impotencia visceral, que se agolpan en la boca y te traban el habla al salir en torrentera.

Hoy, sin ir más lejos, lo haría y tiraría la varita a la alcantarilla para no encontrarla, sin un ápice de remordimiento.


MORALEJA: aunque las comparaciones son odiosas, puesta a elegir prefiero mil veces dormir con Roger Rabbit que con Homer Simpson.
Dormir sola se confirma como opción óptima. De hecho, MOLA.


Leamos


He leído estos escalofriantes días navideños un libro de Almudena Grandes (que a veces me apasiona y otras me deja más fría que un témpano, y creo que depende más de mi estado de enajenación que de ella misma). Se llama "Estaciones de paso" y me juego el meñique de la izquierda que lo han leído unas cuantas tías y cero tíos. No es un reproche. Al parecer, Almu es escritora de mujeres... soberbia soplapollez, pero oye....
Grandes escribe muy bien, aunque tiene un fallo que compartimos: puestas a meter adjetivos somos capaces de enumeraciones tediosas.
Uno de los relatos de ese libro me contiene entera.
Otro de los relatos contiene una historia que siempre quise contar.
Bien... en el Oeste ya hubiera muerto.

Terminado el libro de marras me llama a gritos desde su expositor el último de Ray Loriga, del que (confieso sin atisbo de vergüenza) no había leído nada.
Me gusta. Me gusta la capacidad acojonante de escribir cien páginas y aún no haber dicho absolutamente nada. Lo mejor de todo es que el libro tiene ciento setenta y séis páginas, así que ya puede correr y mover alguna pieza, o lo catalogaré, como catalogué "La Inmortalidad" de Kundera como TREMENDA CASTAÑA PILONGA que sólo se salva por la hermosura de la prosa, un librito de aquellos de... "pché... ta bien..." Un triste en continua contemplación de la miseria que es la vida... el caso es que lo cuenta tan bien... se le ve tan aséptico que hay que pensar que es el protagonista de su propia novela...
Ray Loriga, al parecer, es la estrella del rock de las letras europeas, según The New York Times. Lo dice la faja roja que acompaña "la obra".
Joder... a mí se me parece más bien a los Europe, aquella mezcla de Los Pecos y Extremoduro versión anglosajona...

La cosa es que se compra una los libros no sin sacrificio, que mis princesas tragan que da miedo. Y supongo que eso hace que genere expectativas: ya que me lo compro, que sea bueno, que sea bueno, que sea bueno... hacía tiempo que quería leer algo de este tipo con cara de malo y pinta de ser blandito, sensible y tal... lo típico, vamos. Lo normal pa sus años, vaya. Le falta la moto, pa mi gusto.

No... creo que no voy a seguir escribiendo con idea de proyección.
Me gustan mis pajas mentales con las que sólo aspiro a vomitar lo que me envenena y a provocar en mi público comentarios empáticos y piroperos.
El panorama es deprimente, o soy yo la que elige con el culo??
Admito sugerencias. De hecho, SUPLICO que me digan qué están ustedes leyendo, a ver si...

- Pero aún piensas en ella? Oye... yo pensaba que eso era agua pasada, que estabas ya curado, de hecho fuiste tú quien la dejó y con no muy buenas maneras... Mauri, deberías aparcar el tema ya, no??
- Sólo pregunto por curiosidad... al fin y al cabo es otra de mis chicas.
- Es la única que te importó, cuándo vas a ser sincero contigo mismo? Fuiste un gilipollas.
- Oye, no necesito sermones. Si no quieres, no me cuentes nada, pero no me calientes la cabeza.
- Eres un gilipollas, Mauricín.
- No me llames Mauricín!
- Mauricín!! Gilipollas!!

Las amigas es lo que tienen...
Carolina era amiga de Mauricín. Era la viborilla de su barrio, la única que podía reírse de aquel pobre imbécil. La única sin pelos en la lengua y con una cota de confianza que le permitía estar cerca.
La pregunta de su amigo la retrotrajo a otro tiempo y se sintió solidaria y mujer. Recordó un tiempo en el que Mauri era feliz y le daba menos el coñazo.

Recordaba un tiempo no tan lejano en el que su amigo tenía una mujer hermosa.
Era suave, tenía la piel tirante y satinada, escasa de manchas o lunares, tensa y reactiva.

Entonces se erizaba sólo escuchando los dulces susurros del niño Eros.
Y los de Apolo, y los de Marte... era una diosa, y lo sabía, y se mostraba al mundo, prescindiendo de espejos y afeites. Era hermosa, ése era su poder.

"Hoy encuentra su poder dándote la espalda y negándote su rostro.
Regalándose su imagen más ajada, más lacia y cansada. Pero sólo suya.
Ofreciéndose la sonrisa que ya no puedes ver. Una sonrisa fruto de haber vivido, de haber entendido dónde está el secreto de la calma, dónde crecen las flores de la alegría.
Un NO a tiempo, un BASTA YA en el momento adecuado, un AHORA YO justo cuando tocaba.

Su vientre ya no es liso, ni sus pechos desafían a la ley de la gravedad, esfuerzo inútil y melancólico; su rostro muestra las señales de la risa y del llanto. Del llanto.
Ahora ya no necesita la admiración de diosecillos.
Ahora ya es ella, plena y hermosa de dentro hacia afuera. Es de ley, le tocaba.
Decide, manda, dirige, actúa. Para ella.
Lo que no sabía era que iba a levantar tantas ampollas.
Y quizá eso sea lo que más le ha gustado."

Eso es lo que Carolina quiso decir a Mauricín, y eso es lo que no le dijo, porque a veces le odiaba tanto que lo peinaría a hostias por gilipollas, pero hoy, precisamente hoy, lo único que sentía era una profunda pena, verdadera compasión por la pobreza de espíritu del hombrecillo con los puños de la camisa doblados y el cerebro de un paramecio. O zapatilla.



De los nervios.


Ya había dicho que iba a ausentarme, aunque no pensé que lo fuera a respetar.

He sobrevivido a las Navidades, y ni en el peor de mis sueños podía haber imaginado un numerazo como el de estos (entrañables?) días para olvidar.

Conservo las risas y sonrisas de hijas y sobrinos.
Confirmo que habiendo niños no soy capaz de apagarme.
Conservo el calor del señor de la foto. El rey. Y yo.

Y de verdad, el resto, que se vaya a tomar por culo con toditas las letras, por favor.
Ni una fiesta familiar más. Pero ni una!!!

Y a todos ustedes, queridos lectores, en primer lugar, las gracias por sus comentarios y su compañía. Me siento un poquito culpable, por no haber respondido, ni visitado a nadie. Pero estaba tan cabreada y tan harta, que mejor calladita.

Y en segundo lugar, espero que sus fiestas hayan sido... digamos fiestas. Y punto.
Feliz 2009, feliz rutina, feliz curro, cansancio, soledad... joder, cómo he echado de menos mi vida de mujer cansada y endiabladamente LIBRE!!!!

Venga, a lo nuestro!!!

... y un repaso.












... y tú prepárate, que en cuanto recupere el resuello te voy a dar trabajito, guapo.
No son ganas.
Esto ya entra en el capítulo de necesidad/urgencia.

[...]


Es bastante probable que durante el tiempo que duran las vacaciones escolares este lugar quede abandonadito.
Quizá le llegue algo de frío y bastante de soledad.
Será una soledad más evidente pero menos consolidada que la que sufre el personaje que aquí se muestra casi a diario. Una soledad pasajera que no me preocupa mucho.

Aquí se van a quedar ratos muertos, fantasmas, personajes en construcción y breves intercambios de palabras siempre amables, siempre cálidas.
No quiero escribir estos días. Quiero dedicarme a no hacer nada, a disfrutar de mi media docena de sobrinos y a descansar.
Sufro desde hace algunas semanas un cansancio muy hondo, en lo físico mucho y en lo emocional más aún.
Estoy agotada de bregar con las princesas, estoy agotada de tirar de este carro que no se mueve ni a tiros, estoy agotada de sostener sobre mis hombros el peso de una vida que se da de bruces contra todo sin remedio. Harta de no tener tiempo ni para darme pena a mí misma, ni para un par de lagrimillas de vez en cuando. Harta de comprobar con dolor que es cierto. Que estoy completamente sola (y fané, y descangallá, como en el tango) en esto y que así va a ser siempre. Que todo lo que consiga hacer en esta puta vida va a ser a golpe de no dormir, de no salir, de no poder perder el control ni un instante.

Necesito un tiempo de recomponerme, de coger aire, de leer tranquilamente, durante horas, de dejarme cuidar (sigo sin saber muy bien en qué consiste) de abrir las puertas en algún momento y dejar salir en confesión un torrente desbordado de frustraciones, decepciones, sueños rotos, impotencia y una mala suerte endémica que hace que, despaciosa y calladamente, se me quiebren la voluntad y los riñones.

Debería poner un gracioso Christmas navideño.
Mis lectores más antiguos saben bien que la Navidad y yo no hacemos buenas migas.
Las ausencias se me apoderan y me acongojan.
DEDITOS, dile a Pau que ese gilipollas de Mauricín, su familia de postín y yo misma mejorada volveremos. Dale mi palabra de honor.

Es sólo un momento...
Feliz Navidad.
Feliz Año Nuevo.
Y todo eso.




Me dicen que nuestras vidas no valen gran cosa,
pasan en un instante como se secan las rosas,
me dicen que el tiempo que transcurre es un cabrón,
que de nuestras tristezas se hace abrigos.
Sin embargo alguien me dijo que...

Mujeres


Hay muchas clases de mujeres.
Mami era una de esas mujeres que se había pasado la vida haciendo eso que llaman "lo que se debe hacer".
Fue una buena niña, una jovencita aplicada en sus estudios y perfectamente integrada en un estilo de vida establecido y francamente cómodo.
No sufrió los ataques de rebeldía propios de la adolescencia, no mezcló sus burgueses huesos con los de personas de hueso proletario, salvo las dos chicas de servicio que mantenían la plata impecable en la casa familiar. No sufrió de desamor ni disfrutó de lo contrario.

Fue perfectamente entrenada para perpetuar un statu quo que nunca cuestionó.
Fue una pájara boba bien adiestrada para no contrariar a su esposo, criar a su hijo en los sólidos principios de "siempre que sea posible, que te lo den hecho" y hacer la vista gorda ante todo lo que la incomodaba.
Sólo le frustraba no haber sido madre de hija, para poder ir juntas a comprar trapos.
Pero hasta en eso había tenido suerte, y Mauricín le salió complaciente, y era él quien hacía de "agente de bolsa", con lo que pesaban todos aquellos paquetes.

Hay muchas clases de mujeres, pero las mujeres como Mami aportan al mundo un toque insufriblemente inmovilista, monótono y asfixiante, estrecho de miras, insuficiente, egoísta, corto de vista, patizambo, frívolo, escaso, difícil.

Muerte a las Mamis que convierten a los mauricines de turno en peleles eternamente insatisfechos.
Muerte a las hijas de las Mamis, que convierten a los peleles en autómatas.
Muerte a quien convierte a los hombres en mercancía por miedo a querer, porque la vida es un puto boomerang.
Y la mierda acaba siempre en la cara de quien sólo pasaba por allí.

Del resto de mujeres, dejemos hablar a los expertos:



Grietas


Cuando por fin tuvo la lucidez de mirar hacia afuera, dudó.
Demasiado tiempo poniendo parches para parecer aquello que quería ser y que no era, sujeto por andamiajes tambaleantes... había que salir a la calle.

Se afeitó con mimo y recordó que la única mujer por quien hubiera dejado el cálido nido de mami sin mirar atrás se mantenía inmóvil cada vez que realizaba aquel ritual mágico. Enjabonarse la cara, llenar de agua caliente el lavabo, contemplarse de esa guisa, desnudo, adormilado aún, frente al espejo, verla en segundo plano, callada, encantada, atenta a cada pasada de la cuchilla por su cara, conteniendo la respiración para evitar accidentes...
Sabía prolongar la liturgia para regalarle y regalarse miradas silenciosas y complicidad a raudales.
Indefectiblemente, tras el aclarado, ella restregaba la nariz por su cara qué bien hueles, a jabón, a limpito, a recién planchado, y se entregaban a un curioso intercambio de inspiraciones, en busca de olores nuevos, matices en la piel del otro, gruñidos de animalillos en celo y protestas por la dureza de esta vida que nos hace trabajar cada lunes y cada martes.

Se fue harta de afeitarse los cuernos, de reprimir las ganas de empitonarle la femoral, una buena cornada con dos trayectorias en el triángulo de Scarpa habrían hecho mejor justicia. Harta de comerse los faroles, las manoletinas y las revoleras, harta de sus cambios de tercio, de sus espantás, y de aquella horrible costumbre de torear-la con el pico, alejándola con la menor de las elegancias. Zafio.
Harta de escuchar los olés de sus palmeros, herida de muerte ya, dejó un leve rastro de Eau de Rochas en el ambiente y desapareció subida en unos tacones de vértigo.

Afeitarse recordando todo aquello fue dejando un par de surcos longitudinales que labraban el jabón de su rostro inexpresivo.
El hueco que ella había dejado a la izquierda del espejo le resultaba un abismo insondable.
Si no fuera porque era quien era, se podría haber pensado que tenía sentimientos, y que aquello era un llanto callado por quien le hacía sentirse bueno, cálido, humano.
Aprovechando que era abril, decidió diagnosticarse un potente acceso de alergia.

Regalo


No se lo digas a nadie...

Ayer nos contó que las dos únicas veces que participó en esa chorrada del amigo invisible, se quedó sin regalo. Desilusión.
Por eso nunca participa, da igual cuánto insistas.
Me rompió el corazón... me quedé triste y perpleja.

Este año, aunque odio el amigo invisible y me parece una chorrada de primer orden a la que me apunto por no dar la nota, haré dos regalos.
El que me toque por papelito y el de él.

Pero calla, eh? que es un secreto. Y esta vez sí que me hace ilusión.

Bombero


... que no sé cómo haré para compensarte.
Pero sólo en cables, cuerdas y botas de pocero debes de gastarte un dineral todos los meses.
Esta costumbre arraigada de caerme en los pozos de mierda empieza a irritarme.

Supongo que debería graduarme la vista, llevar chaleco antibalas, casco y escudo.
Supongo que ir a pecho descubierto para volver a moco tendido
no es lo que se dice triunfar.

Pero siempre es mejor que dejar que el miedo te paralice.
Triunfaré. Conjuraré los maleficios. Dejaré de pisar mierda.
Y te lo devolveré multiplicado por millones y trillones.
Te lo juro.

Decíamos ayer...


Los días buenos madrugaba.
Se comía una manzana y salía a correr un rato por ahí, aprovechando la cercanía del monte. Pero no un monte cualquiera. Un monte civilizado, del que habían huído los jabalíes y las culebras. Un bosque preparado para que los seres humanos, superiores en tantísimo, pudieran tirar por la borda los excesos cometidos cada vez que se sentaban ante la mesa.
Aquello de alimentarse había dado paso a la gran cultura de la gastronomía, de la que no todo el mundo participaba.
Pero nuestro Mauricín sí.
Mauricín se cuidaba como un pichón, lo cual incluía un desayuno preparado por Mami consistente en un zumito de naranja lo primero de todo, para darse después una ducha y, pasada media horita, sentarse ante un opíparo (y ovíparo, que había huevos fritos) desayuno con su periódico del día, recién salido del buzón. Un buzón de derechas de toda la vida que recibía el diario, la hoja parroquial y las facturas e informes de los estados financieros del niño y su mamá, que a la postre eran los gestores de la pasta gansa.

Costurera hábil, cocinera aceptable, proba observante de las normas de aquella inmarcesible Pilar Primo de Rivera, que tantos escalofríos produciría en las infinitas fallidas futuras nueras, Mami había sido educada en las monjas y, al ser hija única, había heredado una pequeña fortuna. Malgastaba toda su energía en obtener una sonrisa diaria, sólo una, del tacaño Mauricín, soso por definición, estúpido de profesión. Desagradecido por educación.
Los dineritos de Mami habían sido gestionados con suficiente buen criterio por don Mauricio hasta que el vástago del matrimonio tuvo suficiente edad, y sólo eso, como para hacerse cargo de la administración de los bienes familiares. Y como si de un Scalextric se tratase, firmó doña Mami los poderes para que el Niño se divirtiera con los millones como si fueran billetes del Monopoly.
Coches por aquí, viajes por allá y esa inconfundible imagen de catetillo vestido de marca bien visible, de pies a cabeza, reloj tamaño lata de sardinas, gomina hasta en las cejas y mirada de reojo (a ver si me miran, jo...).
Mauricín era una auténtica golosina para la viborilla de su barrio.

-Vaya cochazo, Mauricín... ya sabes lo que dicen...
- Llámame Mauricio, bonita.
- No me llames bonita que mojo la braga, Mauricín... y con ese cochazo, está claro que no vas a poder resolverlo...
- El qué?

Los días buenos, decíamos ayer, madrugaba...

Tatuaje


Es como prolongar durante horas la sensación de una mala noticia.
Es como una tupida manta de pastor, vieja y áspera.
Es un eterno retorno, tan previsible como inevitable.
Es mirar en todas las direcciones que se te ocurren y no encontrar nada.

Hoy me ha hecho llorar.
Me ha hecho sentirme impotente, terriblemente impotente.
Y se ha apoderado de mí una tristeza honda y viscosa,
una soledad infinita, tatuada, indeleble.
Maldito reloj. Maldito domingo.