...


Hasta en las mejores familias (o incluso en las mejores familias con más motivo, que en habiendo recursos, donde comen tres comen seis) existe un fantasmilla de sábana blanca y sonrisa candorosa que propone cosas. O que toca los cojones, según se mire.

A veces dice que te tires de cabeza, que venga, que adelante. Y te tiras. Con mejor o peor fortuna, pero allá que vas porque no puedes hacer otra cosa, porque no piensas, porque sabes que pensar, calcular riesgos, prever consecuencias futuras puede acabar con el encanto de cagarla a conciencia, a calzón quitao. ¿Hablamos de amor? ¿O quizá de inversiones en bolsa? En todo caso... ¿cuál es la diferencia?

Otras veces te invita amable y tímidamente a recular: descártate, que no se puede jugar con tanta baraja en la mano... y entonces no puedes evitar calcular, pensar, evaluar... qué duro es el descarte! ¿Hablamos de amor?

Mami llevaba unos días un tanto mustia. Ni siquiera los mimos de su cuarentoncito malcriado habían conseguido sacarla de un estado melancólico que le había sustraído el interés por los cafés con las amigas, la misa de ocho y las tiendas de telas carísimas.
Quizá el fantasmilla familiar le estaba proponiendo un descarte... había estado tan pendiente de putear al niñato que se le había pasado la madre, y había sido poco insidioso con ella... ¿tendría el fantasmilla de la familia ganas de cambiar de víctima?

Don Mauricio, inmerso en las mieles de la trastienda de la mercería de barrio no terminaba de entender el cambio de humor de su legítima, aunque tampoco le preocupaba en exceso. Él atendía a quien le atendía, y no era (nunca lo fue) el caso.

Mauricín, el gilipollas, el pijo Mauricín, estaba perplejo.
Mami era la única hembra con un comportamiento que él podía entender, que mantenía cierta coherencia, cierta dinámica uniforme. Y ahora le hacía aguas.

Si el patrón por el que él juzgaba al resto de las mujeres comenzaba a mutar, no sabría cómo conducirse.

¿Y si Mami estuviera proyectando planes para él? Realmente no sería la primera vez, ya que, si echaba la vista atrás, veía meridiana y tristemente claro que su vida no había sido sino un continuo complacer a la autora de sus días, hasta el punto de que desechaba estos pensamientos por evitar la sensación asfixiante que se apoderaba de la boca de su estómago y le impedía respirar.
Era una marioneta en sus manos, y lo sabía. Pero lo sabía en la parte más oscura de su miserable persona, esa parte que no dejamos traslucir nunca, ni siquiera nos atrevemos a mirar en la más íntima de las soledades.
Cuando no nos gustamos, no nos miramos...
Hasta el día en que toda esa miseria se convierte en entidad independiente, tangible, otro individuo con el que puedes incluso chocarte en el pasillo de la casa, y nos mira a la cara con esa sonrisa de colmillo retorcido:

- Te voy a crujir
- No puedes, eres yo.
- Sactamente. Y tú eres tu superyó. O sea, un gilipollas.
- Ya empezamos...
- Mauricín, eres un gilipollas!

René

... y sin embargo, me siento muy identificada con ella, ocultando inmensidades tras una apariencia cotidiana, olor a cocina, manos de madre, bayeta y zapatillas, hablando mal a propósito para no levantar sospechas ni generar animadversión (¿más?) - las palabras de más de tres sílabas suelen generar desconcierto entre el gentío o populacho- intentando no pensar en voz alta, manteniendo distancias mucho más frías de lo que quisiéramos, sujetando las ganas de soltar cuatro latinajos que pusieran a cada uno en su sitio. Stultorum numerus, y tal...

Midiendo cada uno de los pasos, de puntillas sobre los charcos de vacuidad ajenos, todo para no morir de tedio...

Luchando por no dejar del todo de ser la niña repelente e imposible que sabía más de lo que le correspondía. Bien caro salió. Tirando de mí hacia atrás para no encontrarme demasiado pronto con la dama oculta tras la apariencia de una portera. Triste diezmo. Caminar por el margen, o fuera del rebaño, te significa. Vivir con ello te espolea y te consume a partes iguales.

La batalla contra el desaliento es desigual, el enemigo consigue adeptos a ritmo frenético.
La propia y legítima defensa se convierte en ataque demoledor: sonrisa de medio lado y silencio. Es lo bueno de saberse fuera de aquí sin haber llegado aún a ninguna parte.

Contra la amargura contagiosa, sembrar la incertidumbre.

Memo


¿Te acuerdas de aquel hostión que me dejó la mano fatal por querer patinar? Hoy hace un mes del talegazo. Hoy ha sido el primer día sin muñequera, sin dolor y sin la sospecha de tener algo roto y estar aguantando como cosa tonta. Aprovechando, me he planchado dos lavadoras.

¿Te acuerdas de la gripe? Vuelvo a tener un trancazo de cojones.

¿Te acuerdas de aquella profesora de tu hija que te la quería meter doblada y no pudo? Pues hoy lo ha vuelto a intentar y les ha enchufado un power point sobre el desarrollo del feto en el vientre de la madre... el resto, el trasfondo, el TUFO ya te lo puedes imaginar.
Y también puedes ir imaginándote que mañana mismo monto en cólera y escribo una carta a su inspector para moverle un poquito la silla... yo soy mu democrática, pero no creo que eso implique permitir que me toquen los huevos impunemente. Y me los está cociendo ya, la buena señora.

¿Te acuerdas de Mauricín? Pues Mauricín sigue en estado latente, intenta hacerse un hueco, pobre infeliz, entre la maraña de estultos reales, tangibles, con voz (y voto, que es lo más inquietante!). Realmente, Mauricín se convierte sin yo quererlo en blanco de mis iras. Que se joda.

¿Te acuerdas de los otros? Pues hoy he conseguido ir a saludar a un par... no damos para más, tristemente.

¿Y te acuerdas de esa decisión firme de volver a casa al final del curso? Pues todo el trabajo hecho a lo largo de seis meses de robarle tiempo al sueño, a las churumbelas y a Yul se ha ido a la mierda misma, gracias al estreñimiento de Esperanza Aguirre y sus lameculos.
Tengo que empezar de cero. Otra vez.

Echo de menos el tiempo que nunca tuve.
El de las manicuras, los masajes, las revistas frivolonas y las horas muertas hablando por teléfono, la peluquería, la librería, la exposición, el teatro o el cine...

¿Te acuerdas de cuánto me gusta la pintura? Pues el domingo fue un orgasmo visual de primer orden. El que ande por Barcelona que vaya sin falta a ver la exposición de Sorolla (MNAC), gratuita, descomunal, emocionante, emotiva, impresionante, despampanante... por favor, que no se la pierda nadie. Yo repetiría cien veces. Arriba, una muestra un poco pachucha...

Tengo la sensación de equivocarme cada vez que respiro.


Des-encaje de tobillos


Anita (Tormento) tenía un rectangulillo en blanco donde, cuando le parecía bien, que era todos los días al principio, más espaciado después, dejaba un escupitajo.
Escupitajos graciosos, dolientes, incisivos, ácidos, agrios, conmovedores, francos, tristérrimos, divertidísimos, superlativos o minimalistas... escupía ad libitum, que para eso el rectangulillo en blanco era suyo.

Anita (Tormento) solía pasearse por otros rectangulillos que otros escupidores habían puesto al sol para que lucieran, y la tal Tormento dejaba comentarios, unas veces referentes al fondo y otros a la forma.
La cosa es que adecentaba su casita y visitaba otras casitas, y tenía una ciber vida social la mar de aparente, no numerosa, la verdad, pero francamente estimulante, la gente discurre por ahí que es una alegría, visto lo que hay en modo "tangible", la virgen!

Anita, la pobre, tenía un curro, unas churumbelas que necesitaban una madre (y un padre, aunque fuera bajo la misma apariencia que la madre), una cocina para ella solita, un sentido poco mesurado de la responsabilidad, una necesidad imperiosa de beberse la vida, una cuenta corriente bastante exigua, un mono de tabaco como para una boda...
Le sobrevino una gripe, y luego una cagalisis que casi se la lleva a eso que los que volvieron (supongo que alguno habrá vuelto para denominarla así) denominaron "mejor vida". Notejode...

Después del cuasi cólico miserere se dió un hostión como un piano de cola. Se torció el pie. Y dos semanas más tarde, como no le pareció suficientemente arriesgado el deporte de andar con tacones en un parquing de suelo impoluto generador de esguinces, se subió a unos bonitos patines que se autorregaló con lo que no se fumó.
Porque dejó de fumar!! (para luego volver, aunque sólo en horas lectivas, hayqueserdelgénerotontocoñio)

Y subida en unos patines se jodió una muñeca. La derecha, concretamente, que era la buena, porque la izquierda le servía, concretamente, para aquello tan hermoso de la simetría. Only.

Anita siente un profundo cansancio, juega a las mamás pero también a los papás. A las maestras y a la Elena Francis de los papás de los alumnos, a conciliar elementos de subversión, a frenar embestidas de cabestros (y cabestras, que hay que ser políticamente correcto y no olvidar nunca a las miembras... joder con las miembras!)

Anita ha dejado el rectangulillo abandonado a su suerte y no sabe bien qué hacer, cómo mantenerlo, cómo hacerlo de nuevo activo, movido, entretenido... algo que le ha generado tantas alegrías, ahora comienza a ser una obligación.

Hay quien dice que es buena señal... que empiezas a tener vida personal...
Si la vida personal es madrugar, pintarte el rabo del ojo en el atasco, pencar, malcomer, pelearte hasta con los perros de la calle, pensar qué haces de cenar en el atasco de vuelta, atender a las hijas con las sobras de persona que te quedan y caer en coma en la cama sin haber tenido ni el tiempo, ni las ganas ni las fuerzas para hacer algo que te gusta... entonces sí. Tengo una puta mierda de vida personal que hace que no atienda mi rectangulillo en blanco... por no hablar del triangulillo. Rubio platino con mechas azul eléctrico, quién lo dudaba??

A pesar de los pesares, en una incansable búsqueda de la belleza, Anita busca la parte positiva siempre. El otro día, de incursión en la sección de música clásica con el compulsivo, paciente, sibarita y quincenal hombre de sus sueños, encontró un disquito barato y escondido, y se enamoró como adolescente hormonada de esta pieza, de este tenor (Flórez, Juan Diego) recién estrenadito, poderoso como un dios y un pelín verde aún en algunas cositas sin importancia... seguro que ustedes ya la conocen, pero nunca es tarde si la picha es buena.
Y Anita, aunque lleva muuuucho retraso, se va encontrando unas pichas maravillosas.
Dios... creo que esta última frase me va a generar un número inusualmente alto de visitas...
Bueno...

Es de una gracia y una ligereza que me tienen sorbido el seso. Con ese.

Anita (Tormento) me pide que les diga que acepten esta hermosura como obsequio reparador por una ausencia no deseada.
Y que les besa a todos ustedes, en los morros a ellos, en los mofletes tersísimos a ellas.
Y que promete volver de los infiernos, como Eurídice pero sin vuelta atrás. Que mi Orfeo no es tan gilipollas.

Esto le pasa a cualquiera, hombre.


Si nos remontamos a la noche de los tiempos, veríamos a una joven de unos veinticinco años fregando las escaleras como antaño, a cuatro patas, esponja, cubo, bayeta y esas espumillas que se ponían para no joderse las rodillas.
La particularidad es que esa joven está embarazada de nueve meses y no parece lo más adecuado dedicarse a ese menester. Pero antaño la mano de obra escaseaba, así que dejemos a la joven fregar las escaleras.

Dentro del hogar, el padre de la joven se lía un cigarrillo sin saber que dieciocho meses después estará muerto. Cáncer de pulmón.
La madre de la joven está quejándose. De cualquier cosa, es lo único que hizo en su vida.
La hermana de la joven arregla primorosamente su armario. No en vano tiene veinte años, está en la flor de la vida y piensa ir a dar un paseo después de misa con sus amigas. Para eso es domingo.

El marido se afeita en el cuarto de baño. Ha sido el último en levantarse... trabaja mucho, así que los fines de semana intenta desaparecer del mundanal ruido madrileño y sale por patas a refugiarse en casa de su suegra, que siempre, desde que murió su madre demasiado joven, hace ya demasiado tiempo, le ha tratado como a un hijo. O sea, lo ha cebado, que las mujeres Greenland sólo demuestran el cariño cocinando.

La joven fregona entra en la cocina-comedor-salón-salita de la casa de pueblo. La sigue el padre de su marido, que vuelve de pescar y trae media docena de truchas.
La joven rompe aguas sin pedir permiso ni nada.
La madre grita todo aquello de virgensantísima y tal...
El suegro de la joven se caga en su histeria y le dice que son las truchas, coño, que vienen directas del río.
El padre de la joven, navarro de pro y blasfemo de rancio abolengo suelta unas catilinarias, se caga en toda la cúpula celestial, la patena y otros adminículos litúrgicos, además de en la viga que sujeta la capaelcielo y se cala la boina... vámonos!!
La joven reclama a su hermana que le ponga unos rulos... no puede parir con ese aspecto.
La madre de la joven empieza a llorar... en su línea.
La hermana de la joven también llora... será porque se le ha jodido el plan del vermutito?
El padre de la joven, la madre de la joven, la joven y el padre del marido bajan las escaleras recién fregadas.
El marido da vueltas por la casa buscando la corbata. Un ingeniero no puede asistir al parto de su señora si no va convenientemente vestido, coño!
La hiposa cuñada le grita: la llevas puesta, gilipollas!!
Entre el SEAT 600 blanco del ingenierete y el milquinientos cojonudo del navarro, la elección es clara... a ver quién tiene pelotas de llevar la contraria al Navarro!

El médico del pueblo no quiere tener problemas con el papá de la joven, bruto él y con antecedentes de huesos rotos por un quítame allá un gol del Madrid. La envía a la capital de la provincia, y si sale con barba, San Antón, y si no, la Purísima. Se lava las manos como Poncio y aquí paz y después gloria.

A medio camino, una media hora, digamos, la joven cree morir... o parir. El papá Navarro de la joven le asegura que si pare en ese puto pueblo, coge a la criatura y la deja en la cuneta... los de ese puto pueblo son unos hijos de perra. APRIETA LAS PIERNAS, CHICA!! dice el papá de la joven. La joven obedece, como siempre.
El marido de la joven puede palpar sus testículos junto a la nuez.

Al acabar el accidentado viaje, el marido de la joven es destinado al fumadero.
La madre de la joven, a la capilla, junto con la hija pequeña.
El Navarro se entera de que la comadrona está felizmente comiendo en un restaurante de postín.
Va al restaurante.
Le quita el tenedor de la mano.

- Tira, Huete, que mi chica está de parto.
- Oiga!!
- Ni oiga ni hostias. O vienes o te traigo de los pelos.

La comadrona asiste a la joven en tacones, sin guantes, sin bata... a pelo, mismamente.
Una niña. A las cinco de la tarde, hora taurina que imprime carácter.
El abuelo materno dice que es preciosa.
El ya padre, con su corbata y todo, dice que es un escuerzo. Pero que prometió ponerle el nombre de su madre y lo cumplirá, aunque su madre era guapísima.

Aquella noche, de vuelta al pueblo, el joven conducía el milquinientos y se tragó un jabalí que estaba en la carretera. El abuelo materno volvió a proferir su sarta de cagamentos irrepetibles. La abuela materna lloraba, no se sabe muy bien si por el coche o por la boca diabólica de su santo. Que lo era, coño, que lo era. Y se lo llevó el puto tabaco a los dieciocho meses.

Bueno... que la niña era yo y que de todo esto hace hoy cuarenta y un años.
Con unos inicios tan movidos, creo que es bastante normal que mi vida sea un acelero continuo.

Y que cumpla muchos más.



Mira a ver si te piras.


A ver, que parece que no nos terminamos de enterar...
No sé qué coño haces merodeando por aquí, pero no eres bienvenida.
Se te ve de lejos, no disimulas, dejas rastro, preguntas por mí... muy mal... se supone que vas de muy lista por la vida, coño, hazlo mejor!

Hace bastante tiempo que he borrado tu número de teléfono fijo y móvil. El de tu trabajo, también.
He eliminado de mi lista de direcciones los seis mil correos electrógenos que tenía tuyos. Unos con nick (varios nicks) y otros escondiéndote tras unos títulos nobiliarios con apellido ajeno. No has sido nunca tú. No te eres suficiente, qué lástima!

He recordado, ya con un cóctel bien preciso de tres partes de indiferencia y dos de desprecio profundo, que te pusiste mucho más que en medio en algunas ocasiones, concretamente TRES en un solo año, que para decir que eras mi amiga, me parece excesivo, la verdad, aunque sólo te salió bien una... un 33,3333333 por ciento tampoco es como para que te sientas muy orgullosa... te follaste al más pringao, reina. No abundaremos... con pringao ya tenemos un retrato más que certero.

Y a los otros no te los pudiste apretar, y mira que te lo curraste, pero es que no quisieron ellos... joer, qué golpe al ego ¿no? Se te desconchó el barniz, se te vio el cartón...
Mis amigos, entre otras cosas, son inteligentes, y tienen un buen gusto que lo flipas. Y contra eso, hijamía, tú no puedes más que darte cabezazos contra la pared.

Has intentado por todos los medios indisponerme con ellos.
Has intentado molestarme, demostrarme un poder que no tienes, competir conmigo.
Has intentado... ¿qué coño querías? Bueno, me da igual, ahora ya te puedes ir yendo a tomar por culo con toditas mis bendiciones, hisopazos y parabienes, así te ahogues en una pila bautismal, grandísima puerca con tetas de cabra y morros de serpiente, cobarde indecente, insidiosa de pacotilla.
Sigue engañándote mientras puedas creer tus propias patrañas.
Sigue escondida. Callada. Mírate al espejo de vez en cuando y deja de joder la marrana al prójimo.

Cuando mi doctor te vio, le faltó tiempo para bautizarte.
Verdulera Chic.
El tipo más certero a este lado del Ebro. Balas de plata.
Al otro lado del Ebro, me siguen queriendo y cuidando los mismos de antes y algunos más.
Pooooorrrrrrrqueyolovalgo!

Geniallllllll.......sensuaaaalllllllllllllllllllllllll.....................


Fumo desde los trece.
Soy una fumadora social de las que, en reunión, se enciende uno con otro y se solaza viendo las volutas ascender. Hago virguerías con el humo, y me lo trago todo. El humo, digo, ¡guarro!

Cuando me quedan tres cigarros en el paquete voy pitando en busca de otro. La idea de pensar en quedarme sin tabaco me genera una ansiedad tal que me tengo que echar un pitillito para paliarlo... y ya sólo quedan dos.

Soy hija de fumadores empedernidos, de los que llevaban a los cinco niños atrás al pueblo y fumaban desde el primer al último minuto con media rendijilla abierta... fumo desde antes de nacer, coño.
Mis hermanas lo dejaron, una por embarazo concienzudo y otra por novio coñazo que incluso pretendió fumar para joder la marrana y casi se nos muere del globazo... los Flanders son "asín".
Después de que se hubieron fumado la provincia de la Jara enterita, ahora reniegan del tabaco y te dicen eso de "anímate, mujer, que no es para tanto, se pasa mal unos días, luego ya está resuelto".

Joder, si ánimo no necesito, lo que necesito es echarme un cigarrito!!
La gripe, la tos, el agobio, el andandará mi resuello, el qué mal hueles, cariño, dicho en la lengua del imperio o expresado en careto de PUAJ, cualquiera besa esa caverna pestilente (ahora voy entendiendo algunas cosas)... todo esto me colocó sobre la plataforma... una... dos... hop! si me fumo uno más, reviento. O Yul me deja por otra menos maloliente. Y no.

Curiosamente me molesta el humo de los demás que ni te cuento... pero el mío no.

He dejado el tabaco... no es la primera vez que lo intento, supongo que tampoco será la última, pero me doy cuenta de que voy aprendiendo a defenderme de las trampas que me pongo a mí misma. Aun así, el paquete de tabaco lleva en el bolso once días y no lo pienso tirar... un buen rebote, de los míos, sólo podría resolverse, a día de hoy, previo cigarrito para aflojar la tensión.

Recurro a: agua a mansalva para contrarrestar los ataques a la nevera, gomas para jugar con las manos, palitos de naranjo entre los dientes cuando tecleo, chupa-chups (Cruyff no era tonto, aunque un poco chulo para ser holandés) y una cosa muy curiosa que se llama quitómetro y que te contabiliza hasta las canas que ya no te saldrán por culpa del tabaco... está muy bien porque ya sé que mañana, por ejemplo, sólo tendré un ataque de esos de "QUIERO QUE SE MUERA EL CABRONAZO QUE DIJO QUE EL TABACO ERA MALO DESPUÉS DE QUE MEDIA HUMANIDAD ESTUVIERA AMORRADA A LA BOQUILLA, COÑOJODER! PÁSAME EL TABACO, EL CENICERO Y LA BOTELLA DE TEQUILA, CAGONMIPUTONABO"
Sólo uno...

Y el quitómetro este, también te deja firmar con todo este título nobiliario: No fumo desde hace 1 semana, 4 días y 6 horas. En este tiempo he dejado de fumar 168,76 cigarrillos y me he ahorrado 24,05 Euros.

¿Qué me puedo comprar con 24,05?? Si ahorro un poco más, un cartón.
Y cada día, a la misma hora, te pone en la pantalla un aviso de un nuevo logro: ocho días, nueve días, diez días... y oye... que parece una gilipollez...(LO ES, Anita, a quién pretendes engañar, hijamía, que aquí viene gente de nivel?)

Que nadie dijo que hubiera que estar contento, eh? Vale que hay que dejarlo, pero tengo todo el derecho del mundo a estar jodida, cabreada, nerviosa y (confieso) llorar un poco, a escondidillas de las princesas.
Pero cada día que paso sin fumar, mola.

Amnesia


«El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquél que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.»
Las ciudades invisibles, Italo Calvino.



La gota malaya



Yo no sé qué es, pero me maravilla su poderío.
¿Qué tipo de mecanismos son los que desencadenan cada viernes (barruntado ya el jueves) la sensación de agobio, tristeza profundísima, impotencia, desazón, cabreo, indignación, rechazo hacia TODO lo divino y lo humano?
¿Qué diablos es esto que me convierte en una piltrafa, absolutamente incapaz de sentir nada más que odio profundo hacia todo lo que no sea yo, y una compasión enfermiza hacia mi persona?
¿Alguien sabe cómo se llama esto, y si hay algo que hacer al respecto?
El hecho de haber dejado de fumar por evidente obligación me hace hasta llorar.
Y lo que me apetece, de verdad de la buena, es mandaros a todos a tomar por culo con una caña rajá.
Pero no lo haré, porque luego me tocará arrepentirme, pedir perdón y haceros la pelotilla.
Y vosotros no habéis leído nada, no sea que me lo recordéis.

Ya se, ya sé... no me olvido de que tengo unos temas pendientes y unos personajes en busca de acción.
Estoy resolviendo problemas, problemas de los de verdad, de los que hace tiempo se enquistaron, y estoy con el bisturí, jroña que jroña, pasándolo muy malamente, pero supongo que para bien, al fin.
Creo que podré volver a casa a final de curso. Volver... no sé si debería decirlo o mejor guardarlo en silencio... si no lo dices no existe, así que... estoy pensando/actuando/buscando VOLVER.
Por eso Mauricín y sus estupideces sin fin, que van tomando cierto cuerpo en mi cabeza, está un pelo descuidado.
Supongo que si yo me saco brillo, conseguiré algo más interesante que lo que he hecho hasta ahora. Con lo uno y con lo otro.

Y ahora, déjenme que me dedique a la autocompasión, autocomplacencia, automedicación, auto....loscojones.




Cada día cantás mejor, querido mío.

Gripónnnnnggggg


Querido deditos:
Espero que al recibo de la presente se encuentre bien, y no se le haya rebelado el maravilloso mundo de (ficción?) que levanta usted con maestría (joer... si leyéndole parece fácil hacerlo, como cuando veo bailar a Fred Astaire.
Verá... mala hierba nunca muere. Le agradezco su preocupación, pero está complicado quitarme de en medio de un plumazo, tengo cojones de acero. O eran de ñu? ah, no... eso era el cosmético del Instigador...

La realidad (sí, soy una chula, qué pasa) es que el director del instiputo de la dichosa niña me llamó por teléfono y no me chupó la cola porque no tengo, pero tuvo que deshacerse en excusas, darme la razón quince veces y ponerse a mis pies otras quince. Le permití hacerlo, claro... según voy envejeciendo me doy cuenta de que no debe de ser tan malo permitir a la gente reconocer sus errores. La señora X tiene un problema, y ahora es de ella, y no de los alumnos, que no tocaba, joer, que no.

Sin embargo, algo ha debido mover la muy cerda, y le explico por qué: de tres hembras que vivimos en Villabragas, una tiene un esguince desde hace tres semanas que no mejora (o no mejora subjetivamente, que para el caso es lo mismo, y un coñazo). La hembra de menor envergadura se nos caga la pata abajo y tiene fiebre... un alegrón, vamos. Y esta que lo es y que le escribe esta misiva para dar señales de vida (que no es vida, pero mantengo las constantes vitales) tiene fiebre, tos, estornudos, mocos, insuficiencia (bueno... que no me entra suficiente aire, a pesar de que llevo cuatro días sin fumar) faringitis, laringitis y traqueitis. Una verdadera maravilla.
Total, un aparato locomotor jodido, un digestivo incontenible y un respiratorio que no vale ni pa tomar pol culo, con la venia.
Y viene nuestro Yul particular y va y se nos contagia de lo de la princesa cagona...

Esto va a ser la señora X, que nos ha dedicado unos misterios dolorosos del Rosario.
Te lo digo.

Volveré.
Atchuááááááaaggggggggggggggggggggggggggggggggggcoñocoñocoñocoñoooooosssss.

Me veo en los papeles

Señora X:

Permítame que la responda punto por punto a su nota de fecha 2 de febrero, para deshacer posibles malentendidos y para aclarar algunas cuestiones que, al parecer, no expliqué claramente, a tenor de su respuesta.

En primer lugar, habla usted de que los diez mandamientos son la base de la Torá judía. Eso no tiene discusión posible si no fuera porque usted hace añadir a los alumnos un pequeño detalle:

“Estos diez mandamientos se encierran en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”

Eso no lo dijo Yahvé cuando entregó las tablas a Moisés, si no recuerdo mal y si mi prolija formación religiosa ha sido todo lo sólida y prolongada en el tiempo que mis padres desearon.

Más bien, este añadido corresponde al Nuevo Testamento, son palabras de Jesús. Si usted explica los diez mandamientos de las tablas de Moisés dentro del judaísmo, este añadido, en mi modesta opinión, es diacrónico. Y si me apura, tiene rasgos de proselitismo. Pero no quiero pensar mal.

Después afirma que TOCA saber la síntesis de lo que afirman creer los cristianos. Pero usted lo que ha hecho aprender a sus alumnos (entre los cuales hay quizá cristianos, quizá ateos, quizá musulmanes, quizá evangélicos, quizá…) es una profesión de fe que (llámela o no oración, eso es accesorio, señora) pretendía evaluar junto con:

  • Los diez mandamientos (judíos o cristianos?)
  • El Padrenuestro
  • El Ave María
  • Algunas escenas de la vida de Jesús.

(Después de leer el currículum de esta materia, no he conseguido encontrar ningún criterio de evaluación que pidiera “estas oraciones” ni ninguna otra).

Por cierto… lleva usted desde el 4 de diciembre trabajando del cristianismo. Después de tan largo tratamiento, en los apuntes de Miprincesa encuentro un fragmento a manera de síntesis que, según ella, ha dictado usted, que dice:

APORTACIONES DEL CRISTIANISMO A LA HISTORIA:

1.- Judíos: Amarás a Dios sobre todas las cosas. Cristo: y a los otros como a ti mismo.

2.- Dios es un solo Dios en trinidad de personas.

3.- Dios es padre.

Desde el 4 de diciembre hasta hoy, han repasado punto por punto la vida de Jesús, contrastando “Jesús de Nazaret” con los Evangelios… curiosamente, para hablar de los diez mandamientos ha necesitado un solo día, intercalándolos entre cuatro tristes líneas sobre la América precolombina (los vencidos) y el Ave María, y completándolos con un añadido que, de nuevo, me hace pensar en la palabra proselitismo.

Finalmente, las conclusiones después de tanto tiempo, son tres líneas.

Tratamiento desproporcionado, señora X, sin entrar en el hecho de que el currículum de esta materia para el primer curso de ESO no contempla el tratamiento de ninguna de las tres religiones del Libro.

Pero su nota ya me avisa de que la próxima religión que tratarán será el Islam. Le agradezco la información, y aprovecho la ocasión para preguntarle si le dará el mismo tratamiento temporal que al judaísmo (un día, una sesión, diez mandamientos) o se parecerá más bien al del cristianismo.

Dígame… ¿no se le ha ocurrido proyectar la película “Los Diez Mandamientos” y comprobar si se ajusta al Éxodo? O quizá es que Cecil B. DeMille no es suficientemente bueno comparándolo con Franco Zefirelli?

Dígame, señora X… ¿encontrará usted suficiente tiempo para dedicar a la vida de Mahoma, encontrará una buena película para dedicarle sesiones y sesiones a confrontarla con el Corán?

¿Qué le hace pensar que yo prohibiré EL CONOCIMIENTO a mi hija o a nadie?

Usted me pregunta: ¿qué tenemos que hacer en el Islam?

Pues es usted quien se debería plantear seriamente si tratará el Islam con el respeto que merece, o hará esta pasada por encima que ha hecho con el judaísmo…

Enseñe a mi hija y a sus compañeros Historia de las Religiones . Trate a todas las religiones con equidad. No haga apostolado… eso corresponde a otra materia por la que su grupo no ha optado. Respete su opción, hágales disfrutar del estudio del pasado. Me daría una pena muy grande tener que cambiarla… nos gustaba tanto, prometía tanto esta materia…

Respecto a sus últimas palabras, permítame decirle que las quiero ignorar.

En primer lugar, porque me parecen alusiones personales hacia mi manera de educar a mi hija. No entraré, es mi estilo, basado en el el respeto a una inteligencia lo suficientemente madura como para permitirla decidir en libertad y construir por sus propios medios el sentimiento religioso que la ayude a caminar por la vida, sin las intromisiones propias de tiempos pasados, cuando se confundían las témporas con aquello otro…

Es mi manera, no tengo otra, y le puedo asegurar que todos mis esfuerzos van encaminados a hacer de mis hijas personas íntegras, independientes, capaces de tomar decisiones razonadas y maduras, y de ponerse en la piel de otros. Pero sin etiquetas de ningún signo, ni religioso, ni político ni de cualquier otro tipo. Y eso pasa por aprender desde un enfoque racional. El sentimiento es de ellas, absolutamente íntimo y delicado.

Todo eso necesita, en primer lugar, tiempo. Y después, un trabajo muy cuidadoso por mi parte y por parte de sus maestros y profesores.

Finalmente, le aclararé que, cuando doy libertad para que no aprenda “estas oraciones”, quiero decir libertad. Es decir, ella decide, pero yo la exonero de memorizarlas. Ella hará (lo sé, porque tiene un arraigado sentido del deber y de no generar conflicto) lo que le genere menos problemas.

No le prohibo aprenderlas. Quizá no me he expresado correctamente, le pido disculpas, porque no era eso lo que quería decir. Prohibo, o mejor, desapruebo de manera bien enérgica, que pueda faltar al respeto a otros, molestar, ser desconsiderada o no respetar unas normas mínimas de convivencia. Eso no está reñido con lo que le planteo.

Usted es la profesora. Hará lo que tenga que hacer, o lo que considere más adecuado.

Yo, su madre. Y de la misma manera, haré lo que esté en mi mano para que aprenda con equidad.

Quedo a su disposición para aclarar cualquier otro asunto, con la única voluntad de conseguir que, no sólo Miprincesa, sino cualquiera de sus compañeros, tengan en su clase una clase de Historia, no de catecismo.

Atentamente,

Tormento.


Juro (pero no por Dios) que esta carta ha sido cursada.

Cómo me aburre esta gentuza!!!


¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
y que me dejes mejor quemar
¡Déjame en paz!

que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal.

Siempre aparece un redentor
para vendernos el favor
dice tener la solución
para sacarnos del error.

No necesito de un tutor
prefiero equivocarme yo
no me prometan salvación
que se me ablanda el corazón.

¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
y que me dejes mejor quemar
¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal.

Para imponer su voluntad
sirve cualquier brutalidad
echa la historia para atrás
en nombre de la libertad.

Hay una gran necesidad
tú y yo sabemos bien de qué
quien nos gobierne sea legal
y no se lo haga con los pies.

¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
y que me dejes mejor quemar
¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal.
¡Déjame en paz!

Cada cual sabe su razón
y lo que le conviene o no
nadie pretenda disponer
lo que se debe o no creer.

Nunca aspiré a pensar por dos
ni por quinientos o un millón
tengo bastante con saber
cómo camino y junto a quién.

¡Déjame en paz!
que no me quiero salvar...

Letra y música: Víctor Manuel

Angelitos


No sé qué es lo que he hecho mal.
Mi mini-princesa (la Vane) pide autorización para llamar a su superamiga nicontigonisintí HIJADEPUTAVETEALAMIERDA. Así, sin respiro ni nada, se llaman cuando se enfadan. Ocho años.
La conversación se inicia en el salón y pide la sujeta en cuestión que la deje ir a su cuarto a hablar, pero le hago entender que se pierde la señal y no podrá.

Por lo tanto, se sienta como un indio encima de la mesa y el primer asalto consta, entre otras cuestiones de vital importancia para la humanidad, de la advertencia de que como no le devuelva los juegos de la Nintendo, mañana se chiva de no sé qué...
Pierdo el hilo de la conversación hablando con maxi-princesa tengunpavoquenopuedo (inter nos, La Yeni) sobre la subnormalidad in crescendo de no sé que niño de su clase...

La siguiente frase que oigo de la voz arcangélica de mini-princesa Vane es:
- YO TAMBIÉN SOY DE RAJOY.

La Yeni y yo nos miramos con la mandíbula colgante y las bolillas de los ojos fuera de las órbitas. Ni media palabra hemos articulado. Un susto que pa qué.

Se me ha cortado bastante la respiración. Se me ha cortado del todo, la verdad.
He esperado pacientemente (pero con taquicardia) a que la criatura terminara el sesudo análisis político con su amiga nicontigonisintí.

-Oye, Vane, qué es eso de que tú también eres de Rajoy?
- Pues que me parece que tiene más cara de presidente que Zetapé
- Y tú crees que es cuestión de caras?
- Güeno... y por otra cosa que dijo un día en la tele...
- Qué cosa dijo?
- Pues que iba a prohibir el catalán. Que a ver, mamá, a ver por qué los niños de aquí tenemos que estar más rato en el cole... los primos en Madrid no estudian catalán, y luego cuando vamos a verlos no me entienden, y la bisa (léase la bisabuela) me regaña (la niña tiene razón, los primos la miran con cara de paisaje y la bisabuela la regaña)
- Qué cenamos, chicas?
- Mamá... esto es hablar de política?

A este paso, Mauricín se me amojama.

Duchas, impermeables, reúma.


A veces me gustaría tener una varita mágica y cuatro abracadabras trufados de juramentos y adjetivos quijotescos.

Y desaparecerte de la memoria, de los labios y de las tripas a base de conjuros y maldiciones gitanas de esas que se dicen con sentimiento, rabia e impotencia visceral, que se agolpan en la boca y te traban el habla al salir en torrentera.

Hoy, sin ir más lejos, lo haría y tiraría la varita a la alcantarilla para no encontrarla, sin un ápice de remordimiento.


MORALEJA: aunque las comparaciones son odiosas, puesta a elegir prefiero mil veces dormir con Roger Rabbit que con Homer Simpson.
Dormir sola se confirma como opción óptima. De hecho, MOLA.


Leamos


He leído estos escalofriantes días navideños un libro de Almudena Grandes (que a veces me apasiona y otras me deja más fría que un témpano, y creo que depende más de mi estado de enajenación que de ella misma). Se llama "Estaciones de paso" y me juego el meñique de la izquierda que lo han leído unas cuantas tías y cero tíos. No es un reproche. Al parecer, Almu es escritora de mujeres... soberbia soplapollez, pero oye....
Grandes escribe muy bien, aunque tiene un fallo que compartimos: puestas a meter adjetivos somos capaces de enumeraciones tediosas.
Uno de los relatos de ese libro me contiene entera.
Otro de los relatos contiene una historia que siempre quise contar.
Bien... en el Oeste ya hubiera muerto.

Terminado el libro de marras me llama a gritos desde su expositor el último de Ray Loriga, del que (confieso sin atisbo de vergüenza) no había leído nada.
Me gusta. Me gusta la capacidad acojonante de escribir cien páginas y aún no haber dicho absolutamente nada. Lo mejor de todo es que el libro tiene ciento setenta y séis páginas, así que ya puede correr y mover alguna pieza, o lo catalogaré, como catalogué "La Inmortalidad" de Kundera como TREMENDA CASTAÑA PILONGA que sólo se salva por la hermosura de la prosa, un librito de aquellos de... "pché... ta bien..." Un triste en continua contemplación de la miseria que es la vida... el caso es que lo cuenta tan bien... se le ve tan aséptico que hay que pensar que es el protagonista de su propia novela...
Ray Loriga, al parecer, es la estrella del rock de las letras europeas, según The New York Times. Lo dice la faja roja que acompaña "la obra".
Joder... a mí se me parece más bien a los Europe, aquella mezcla de Los Pecos y Extremoduro versión anglosajona...

La cosa es que se compra una los libros no sin sacrificio, que mis princesas tragan que da miedo. Y supongo que eso hace que genere expectativas: ya que me lo compro, que sea bueno, que sea bueno, que sea bueno... hacía tiempo que quería leer algo de este tipo con cara de malo y pinta de ser blandito, sensible y tal... lo típico, vamos. Lo normal pa sus años, vaya. Le falta la moto, pa mi gusto.

No... creo que no voy a seguir escribiendo con idea de proyección.
Me gustan mis pajas mentales con las que sólo aspiro a vomitar lo que me envenena y a provocar en mi público comentarios empáticos y piroperos.
El panorama es deprimente, o soy yo la que elige con el culo??
Admito sugerencias. De hecho, SUPLICO que me digan qué están ustedes leyendo, a ver si...

- Pero aún piensas en ella? Oye... yo pensaba que eso era agua pasada, que estabas ya curado, de hecho fuiste tú quien la dejó y con no muy buenas maneras... Mauri, deberías aparcar el tema ya, no??
- Sólo pregunto por curiosidad... al fin y al cabo es otra de mis chicas.
- Es la única que te importó, cuándo vas a ser sincero contigo mismo? Fuiste un gilipollas.
- Oye, no necesito sermones. Si no quieres, no me cuentes nada, pero no me calientes la cabeza.
- Eres un gilipollas, Mauricín.
- No me llames Mauricín!
- Mauricín!! Gilipollas!!

Las amigas es lo que tienen...
Carolina era amiga de Mauricín. Era la viborilla de su barrio, la única que podía reírse de aquel pobre imbécil. La única sin pelos en la lengua y con una cota de confianza que le permitía estar cerca.
La pregunta de su amigo la retrotrajo a otro tiempo y se sintió solidaria y mujer. Recordó un tiempo en el que Mauri era feliz y le daba menos el coñazo.

Recordaba un tiempo no tan lejano en el que su amigo tenía una mujer hermosa.
Era suave, tenía la piel tirante y satinada, escasa de manchas o lunares, tensa y reactiva.

Entonces se erizaba sólo escuchando los dulces susurros del niño Eros.
Y los de Apolo, y los de Marte... era una diosa, y lo sabía, y se mostraba al mundo, prescindiendo de espejos y afeites. Era hermosa, ése era su poder.

"Hoy encuentra su poder dándote la espalda y negándote su rostro.
Regalándose su imagen más ajada, más lacia y cansada. Pero sólo suya.
Ofreciéndose la sonrisa que ya no puedes ver. Una sonrisa fruto de haber vivido, de haber entendido dónde está el secreto de la calma, dónde crecen las flores de la alegría.
Un NO a tiempo, un BASTA YA en el momento adecuado, un AHORA YO justo cuando tocaba.

Su vientre ya no es liso, ni sus pechos desafían a la ley de la gravedad, esfuerzo inútil y melancólico; su rostro muestra las señales de la risa y del llanto. Del llanto.
Ahora ya no necesita la admiración de diosecillos.
Ahora ya es ella, plena y hermosa de dentro hacia afuera. Es de ley, le tocaba.
Decide, manda, dirige, actúa. Para ella.
Lo que no sabía era que iba a levantar tantas ampollas.
Y quizá eso sea lo que más le ha gustado."

Eso es lo que Carolina quiso decir a Mauricín, y eso es lo que no le dijo, porque a veces le odiaba tanto que lo peinaría a hostias por gilipollas, pero hoy, precisamente hoy, lo único que sentía era una profunda pena, verdadera compasión por la pobreza de espíritu del hombrecillo con los puños de la camisa doblados y el cerebro de un paramecio. O zapatilla.