Mejorar perspectivas

Si tenía ganas de dejar de enseñar, ahora me están entrando ganas de estudiarme la carrera de Derecho en modo intensivo.
Para meter en la cárcel a los subnormales, a los estultos, a los descerebrados, a los irresponsables, a los que difaman y a los que atentan contra el honor y la profesionalidad. Cojones ya.

Pero no lo haré, porque estoy descubriendo que soy un arquitecto envuelto en el abrigo de maestrilla de escuela.
Mola.
Y voy a terminar este posgrado que me voy a convertir en una pedorra pedante que va a disfrutar como una loca loca-lizando piedras fuera de tiesto.
Que voy a dejar las Meninas hechas un mantelito de Lagartera.
Eso para empezar.

Ogs! Qué gusto me da que llegue el lunes y el martes por la tarde, intercambiar opiniones con gente con criterio, escucharles... oir también mucha gilipollez de veinteañeros recién salidos de la universidad (la semana pasada, sin ir más lejos, una prepotente y antipática y guapa y flaca alumna veinteañera con un afán de notoriedad que le está costando una imagen absolutamente repelente, soltó "un poco de utopía, por favor" y casi se me caen las bragas de risa).
Ya caerá.
En cuanto le expliquen lo de las subvenciones, se pasa dos días llorando y en diez minutos está poniendo el cazo como una Pepa.

Pues sí... que voy a dejar la docencia, que ESTOY DESEANDO mandar a tomar por culo a determinadas personas... ya os contaré cuando no tenga este rebote tan reciente... es que me entran ganas hasta de poner nombres y apellidos...

¿no crees que a los tontos habría que publicarlos, para prevenir a los cuerdos?
Luz Casal, dechado de competencia verbal ella, dijo una vez algo realmente serio: "me da más miedo un tonto que un hijoputa".
Argumentaba la buena mujer que un hijoputa sabes por dónde viene y a dónde va, pero UN TONTO... ayyy... nunca sabes por dónde te la va a meter, pero al final, te la mete doblada.
Y no da nadica de gusto.

No importa. Donde las dan, las toman.

Y ya sé que este vídeo es patético, pero la canción me da un buen rollo quetecagasssssss.


Una de hombres.



"Cuentame mas cosas del tipo este que te calienta el camison. Desde como os conocisteis a la penultima conversacion habida. Ahorrate detalles escabrosos.

Ponte cómodo.

Se llama SUNOMBRE y en breve cumplirá la edad de Cristo.
Un día apareció en un comentario en mi blog, tiene una foto la mar de gráfica, ya la verás si vas a verle. Aparte de ese blog, tenía (y tiene) otro, en el que intenta con poca regularidad una historia muy curiosa y bastante bien escrita.
En algún momento el segundo blog desapareció y le pregunté por mail qué había hecho con aquella historia, y me respondió con la dirección y unos cuantos comentarios sobre mi blog.
De ahí a quedar pasó un mes y un tráfico de correos muy similar al que mantuvimos tú y yo en tiempos remotos. Los temas de conversación eran TODOS, pero poco a poco se convitieron en monotemáticos...sólo hablábamos [...]. Fantástico, muy divertido, muy ingenioso, muy estable, cuidón, curioso y delicado. Le conté los últimos capítulos de mi vida y se quedó un tanto impactado.
No bebe ni fuma, nos hartamos a infusiones y cafés (quién me lo iba a decir), paseamos y me enseña una ciudad que para mí es completamente desconocida y cada vez más amable. Lo sabe todo. Lo que no sabe lo busca, se entera y me lo cuenta. Los detalles históricos y los comentarios sobre arquitectura me los deja a mí, nos escuchamos arrobados.
Es inteligente. Muy inteligente y muy empático. Me entiende, a veces no necesito hablar, me lee la cara. Me besa constantemente, semáforos, escaleras mecánicas, librerías, cafeterías, metro, coche....me lleva cogida de la cintura siempre, sólo nos despegamos para ir al baño. Me resultaba chocante al principio, ahora soy yo quien le busca cuando en una exposición rodeamos la escultura en direcciones contrarias. En el cine nos rompemos la espalda para estar hombro con hombro, con las manos entrelazadas. No nos queremos. No. No nos queremos.
La primera vez que nos vimos pasamos un día entero de paseo, de mercadillo de libros usados y lugares que él conocía, patios con bar y silencio impensable en una gran ciudad, jardines, callejas del casco antiguo, tiendas de caramelos artesanos...no paramos de reirnos, como si ya nos conociéramos, fue una agradable sorpresa para los dos. Quedamos a las once de la mañana y a las cinco de la tarde ya paseábamos enroscados y contemplando nuestra estampa en los escaparates...
Antes de vernos me llamó por teléfono. Yo no lo sabía, pero mientras hablábamos él ya me había localizado y me estaba radiografiando. Como me has dicho que me ahorre los detalles escabrosos, aquí me ahorro uno.
A la semana siguiente me propuso una excursión y le dije que sí. Veinticuatro horas antes me sugirió que dado que su casa está más cerca y nos ahorraríamos kilómetros, lo suyo sería que yo fuera a dormir allí. No es que sólo quisiera follar conmigo, pero era una razón de peso, y quería que lo supiera. No le dije ni sí ni no.No lo pensé. A la hora que me dió el venazo me puse tremenda de la muerte, cogí el coche y me planté en su casa sin dejar a mi cabeza ni medio respiro para poder arrepentirme. El resto, a partir de esa noche, consiste en citas a cualquier hora en cualquier sitio en cuanto mi régimen de visitas con mi ex consorte me lo permite. Eso a veces incluye un café rápido en la cafetería de El Corte Inglés, con las burguesas abuelitas tomando su chocolatito de media tarde y este señor y yo comiéndonos a besos.
Si tengo el finde libre nos metemos en su casa, follamos como perros y salimos a tomar el aire, pero a veces tenemos que volver corriendo a casa. Corrrrrriendoooo!! Hacemos planes. Y salen bien, supongo que los dos estamos tan solos que estamos dispuestos a hacer que esto funcione aunque sólo sea por reir y tocar la piel de otro.
Qué me dice? pues muchas cosas. Que no me quiero, que estoy tremenda, que por qué no me miro al espejo, que soy un lujo, que qué cara, que qué ojos, que qué cuerpo, que qué cabeza, que te dejes vivir, que te relajes, que apliques la teoría del resbalismo, que te aproveches de mí, que...me sonaba mucho lo que ayer me contabas que le decías a (...) porque es LO MISMO que escucho yo. Y es música celestial después de lo que he pasado. Supongo que puedo confundirme. Lo tengo muy presente, pero también me ayuda que, mienta o no, él dice que lo nuestro es lo que es, pero que no por eso tiene que ser crudo, sino todo lo contrario. Y ha decidido resarcirme, por vergüenza ajena, de mis últimos trece años.
El tipo que me calienta el camisón es un ángel, un regalo que intento valorar justamente. Ni que decir tiene que saca lo mejor de mí, que no tengo miedo ni rabia ni mala gaita cuando me acompaña, que me convierto en la mujer perfecta a su lado.
Como me tengo que ahorrar los detalles escabrosos, te diré por encima que jamás en mi vida podría haberme imaginado de lo que soy capaz en pelotas con un buen compañero. Y me gusta comprobarlo, aunque creo que hay cosas que nunca más me volverán a pasar con nadie más.
No sé cuánto durará yo tampoco, él me dice que todo acaba, pero que somos amigos, más que ninguna otra cosa. Puede que sea cierto, pero a día de hoy no me planteo nada. Cuando todo acabe tendré bonitos recuerdos, y si lo hago bien, un gran amigo, un confidente que además respeta mis silencios muy elegantemente.
Y me canta en el oído.
Y me dedica posts de color mandarina, lapislázuli y amarillo limón".

Sí que nos queríamos. Ahora lo sé.
Más de lo que el miedo nos permitió reconocer.
Toda la felicidad para quien convirtió en oro el barro
.


Otro más.


Las niñas están en sus aposentos, supongo que relacionándose con Twitter, Blogger, Facebook, messenger y demás pandilla. El control parental no debe ser estricto, por salud mental de todos los bandos implicados. Misericordia, coño.

Él está preparando la cena, arriesgando su vida (y la yema de un dedito) con el cuchillo de pelar patatas. Previamente me ha dejado una cervecita a mano... hoy me lo merezco, dice. Hay días redondos, ¿no?

La vida es francamente dura.... que no decaiga, cojones.

Comenzó el curso de postgrado. La primera ponente no tiene mucho tiempo. Entre que se coloca la melena, las joyas de diseño ultramoderno y los tacones, y dice mil veces que es arquitecto, doctor arquitecto, concretamente, perdemos un tiempo del que desgraciadamente no dispongo.
Me encanta. Es subnormal del culo, pero sabe mucho. Y pija. Y facha. Me fascina.
Me recuerda a la Viuda de Tantamount, pija, facha, fea, mala... fascinante. A ver si por lo menos aprendo algo de ésta, porque de la anterior, lamento comunicar que aprender, aprendí poco. Pero presencié maldades que me da vergüenza ajena recordar.
Que le den por saco, por cierto. Con una caña rajá, si la tienen a mano.

¡Qué ilusión volver a aprender cosas, recibir yo, abrir las orejas y entender, poder discrepar sin miedo al cate, qué maravilla!

¿Tenéis algún bonito monumento arquitectónico/escultórico/pictórico o incluso una bonita silla vieja y desvencijada a restaurar/analizar etc.? ¡Contádmelo!

Todo bien, abandono de blog manifiesto, alevoso y no muy premeditado... lo de siempre...no tengo tiempo. Ahora hago cosas que me gustan. Miro hacia atrás y pienso que darse un rulo por el infierno no está mal. Pero me gusta haber vuelto al mundo de los vivos, sobre todo porque no contaba con ello.

Que es mi cumpleaños, que cumplo cuarenta y dos del ala, que mejor que nunca y que Virgencita y todo eso...

Gracias.

(Joé... una busca una foto del calvo de oro para homenajear al propio y se encuentra ¡ESO!... un par de huevos y una tableta de chocolate... la cena completa, oiga... a éste le restauraba yo hasta las uñas de los pieses, vieja verde estoy, coñes).

Letanía de febrero.


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[...]

Fría, calculadora, distante, templada, equilibrada...

[...]

Tontolhaba, insensible, prepotente, intransigente, suficiente, egocéntrico, inmaduro, tocahuevos.
¡¡¡GILIPOLLAS!!!
Que te den.

Amén.

Mala


A la jefa la han multado.
Aparcó en el vado, obstruyendo la entrada de los curritos a su puesto de trabajo.
Dice que fue para "fomentar la puntualidad".

Denuncia anónima.
Doscientos euros.
Ha jurado represalias. Sin despeinarse.

¿Funcionará la Ley de Protección de Datos?
¿Se liará parda?
Seguiremos informando.



Es muy difícil no caer en la tentación de la grandilocuencia y la prosa pomposa, que viste que te cagas, o del verso musical y melancólico, e iniciar un post con un "puedo escribir los versos más tristes esta noche". Pero es que una tiende a la franqueza, y sería una trola de calibre.

No puedo escribir versos tristes ni no tristes, porque no sé versificar más que en forma de soneto (y estoy muy desentrenada, la verdad).
Y además no estoy triste, seamos francos. Estoy CANSÁ.

Y ahora toca enumerar el por qué de mi cansancio, pero es que estoy CANSÁ de decir siempre lo mismo, así que, en la medida de lo posible, voy a intentar evitarlo.
Ay, no puedo!!

Que estoy hasta la puntalpijo de familias locas que vuelven locos a sus hijos y luego te los endiñan drogaos hasta las cejas para que no den por culo. Dan por culo el doble, claro. Y estoy harta de verduleras de postín que vienen a trabajar como si vinieran a ver qué tal le abonamos el cortijo los demás. Y estoy harta de los jornaleros docentes sin cojones para decirle a la verdulera que es eso: una verdulera de mierda que no sabe ni dónde tiene la mano derecha, y que acosa laboralmente a sus compañeros, y que eso es delito. No tienen cojones.

Pues como estoy harta y ya estoy en Madrid, he decidido mandar a tomar por culo a las familias, a la verdulera y a los jornaleros sin cojones.
Dejo la docencia.
No de hoy para mañana, pero ya he iniciado el camino, tomando la decisión.

Empiezo un posgrado (¿de dónde carajo voy a sacar el tiempo?) dentro de dos semanas.
En un año, diversificación profesional.
No soy Mary Poppins, no soy la institutriz de vuestros hijos disfuncionales, ni quiero resolver vuestros problemas de burgueses folladores que no saben qué hacer después con sus hijos, porque estorban... hacen tanto ruido cuando se dan cabezazos contra la pared porque no les hacéis caso... así no hay quien se lime las uñas, o se mire el as.

No estoy al servicio de vuestros miedos y ansiedades, sino al de la sociedad. Que por cierto, se parece más de lo razonable a las sociedades decadentes que nos pinta la Historia, antes de las grandes invasiones, léase Roma, las grandes guerras (léase los felices 20 y cómo acabó el cuento), léase, aunque sea un cómic, pero LÉASE, carallo.

No estáis dispuestos a entender que al llevar a los niños al cole se debe esperar a ser CIUDADANO, no el más chulo,no el más listo. El más solidario quizá, el mejor compañero, o el más generoso, el que mejor resuelve sus conflictos... el que no arregla las cosas mediante el chantaje emocional, sino mediante un sistema de estrategias que OBLIGUE a necesitarse unos a otros. El que crea sinergias... joer... si ni siquiera saben lo que es eso!!

Mientras no se entienda que los maestros NO SOMOS los cuidadores de vuestros mamiferitos malcriados, mientras no traigáis hechos los deberes de padres DE CASA, esta servidora coge el portante y se larga.
Nunca mais.

Un posgrado y que la deidad que corresponda os ampare.

Ay... qué a gusto me he quedado, y eso que no he sido ni agresiva ni malhablada...

Los señores lectores (si es que queda alguno) no se me vayan a sentir aludidos... es sólo uno de mis vómitos, you know.

Sigo viva, no tengo la menor intención de estrujarme la meninge, soy feliz y no tengo grandes proyectos literarios.
Ni de los otros.
Con mantener mi precaria salud mental tengo mucho más que suficiente.
Hale... a ser buenos.

Modosa Sánchez

"El candado". Alberto Pancorbo.


En un primer y único arrebato pensó que vomitar todo un mundo ante sus ojos sería el modo más directo de hacer ver lo que no era capaz de expresar de ningún otro modo.
Tenía la piel blanda como una rana y porosa como un elefante, y no sabía parapetarse. Nadar y guardar la ropa. Demasiadas cosas a la vez.

Sabía de antemano que el vómito incontenible era un método agresivo, pero eficaz.
E incontenible. Y franco, y valiente. E incontenible.
Se ponía en riesgo, descubría sus puntos débiles… cuando vomitas, vomitas. Si salpica…

Y vomitó.
Vomitó largo y hondo, sin pensar, para no ocultar pero administrando bien cuáles serían las espinas que dejaría al descubierto. Las antiguas, las que circulan por el torrente sanguíneo desde el principio de los tiempos, son incurables. Quedaron sin desvelar.

Lloraba a la par que desgranaba algunos de sus dolores, sabiendo que enturbiaba el caudal que hasta entonces tan alegremente había corrido a la puerta de su casa. No encontró otro medio.

Ante el silencio creyó estar siendo protegida discretamente.
Y respetó el silencio. Y se sintió protegida y agradecida.

Hoy sabe que hizo mucho más que bien en no decir ni una décima parte de lo que la parte en dos cada vez que los días se acortan.
No sabe hasta qué punto todo eso se volverá como un boomerang en cualquier momento. No sabe contra quién lucha, si es un ejército o el mensajero. No sabe si está luchando.

Se reitera y se atrinchera en el tópico del valor infinito de sus silencios. Admite humildemente que sigue siendo tonta como mata de habas, que abre demasiadas puertas, y a cada puerta que abre, recibe un silencio atronador, una ráfaga de viento que se cuela por los quicios y barre cualquier atisbo de calidez. Una espantá. Un... nada.

Admite que no aprende. Que no hay posibilidad ni medio remota de aprender algo de esta extraña farsa que se llama humanidad. Que ni satisfará nunca las expectativas ajenas, ni los ajenos tendrán ni puta idea jamás de qué es lo que espera.
Si es que alguna vez esperó algo.

Las jugadas posteriores son más de lo mismo.
Esto no es nuevo. Ya no duele.

El rey de Siam tiene el pecho acogedor y generoso, sonrisa paternal y bastantes dedos de frente.
Tener un pilar y dos referentes salva la vida a diario. Varias veces.
Feliz Navidad, again.

Punto de libro


No me voy a hacer las ingles brasileñas.
No voy a llevar medias de cristal ni tacones.

Voy sólo a correrme una juerga descomunal sin tener que pensar en carreras, resbalones y tanga al aire. Tiendo a descalzarme cuando trasnocho. Por lo menos, intentaré ponerme dos pares de calcetines y bragas de pura lana virgen porque hace frío.

Voy a sonreir, a bailar, a poner verde a quien corresponda, a ser malvada con una que es muuuuy tonta y tengo ganas de sacar la bífida de paseo, a abrazar en la tercera copa a mi compañero, a quien nunca agradeceré lo suficiente la ayuda prestada, a confraternizar, a oler a taberna, a guiñarte el ojo de lejos, aunque no sepa ni cómo te llamas ni cuántos años te saco.

Voy a crear historias nuevas que iré desgranando en las incautas orejas de tanto ser humano de cena de empresa, que intentará a su vez contarme lo infeliz que es en su matrimonio...

Me voy a disfrazar de esquimal, pero voy a zorrear en el peor de los sentidos.
Voy a usar el cerebro sin una mínima ayuda de atrezzo.
Y te lo tengo que decir.
Que el que avisa no es traidor.


Viraje



... y que no es plan enviar a la papelera de reciclaje un blog tan trabajado, tan puesto al día, tan documentado y culto, con un diseño tan espectacular, sofisticado y genuino.

Un sencillo viraje, media vuelta, AR.

Ahora voy a dedicarme a dejarme sorprender por las letras ajenas.
Voy a ver si aprendo a atreverme a decir lo que quiero decir desde hace quince mil años y no tengo los bemoles de utilizar los dedos para poner negro sobre blanco una docenita de verdades de las buenas, la mayoría de ellas habitantes de los medios enteros.
Voy a dedicarme a ver cómo lo hacen los demás.

Quiero aprender a escribir, va en serio.
Esto sólo son pajas mentales muy sujetas a los cánones.

El problema fundamental al que me enfrento es que mi libertad de pensamiento, a día de hoy, sigue escandalizando a las mentes mediocres de los humanos de carne y hueso que me rodean.
Allá donde voy se organiza una cohorte de mendrugos dispuestos a escandalizarse porque soy lenguaraz, procaz, provocadora y bruta. Cuando lo único que son capaces de percibir es que soy jodidamente malhablada, sin entender ni de lejos que lo que digo con millones de tacos, coños, pollas y demás cosas, si lo desnudas de vocabulario, es mucho más serio que todo eso.

Y luego viene la etiqueta: es que eres auténtica, tía.
No... soy igual que tú, pero yo me corto menos.
De hecho, me corto muchísimo más, teniendo en cuenta que voy mucho más lejos, claro.
Pero canta mucho.

Si lo escribo, en cambio, puede que de cuatro que han leído, uno lo haya entendido.
Otro lo habrá leído tres veces hasta que lo ha conseguido diseccionar y entender en toda su extensión.
Muchas veces no habrá servido para nada.

Pero me he sentido aquí más entendida, abrigada, protegida, que en el mundo real.
Más identificada con determinadas cabezas. Más afín, más cercana. Sin duda.

Me canso. Cósmicamente.
Voy a dedicarme a leer.
Me retiro a mis silenciosos cuarteles de invierno.

Feliz Navidad, y tal.
Gracias a montones.
Muchas gracias, muchos besos.


El maldito rectangulillo en blanco.

La sensación de soledad.
La necesidad imperiosa de mezclarme en un tumulto y perderme. Que no me encuentre ni dios. Que no me busque y así se ahorra una mala contestación.

Diciembre no es mi mes preferido. Me ahoga la melancolía. Me sumo en una tristeza profunda y espesa como un puré de patatas.
En esta época necesitaría un paréntesis para aislarme absolutamente de todo, porque todo me duele. Quiero llorar, lloraría sin parar hasta la deshidratación.

Odio este mes y me resucitan las pérdidas y la desilusión, se me aparecen los desaparecidos, los traidores, los vampiros del pasado, mis hijas reclaman más, y mis reclamaciones caen en saco roto. Dejà vu.

Siempre lo mismo.

Ya no tiene arreglo. Simplemente tengo que mantener a buen recaudo mi memoria para que mis chicas no caigan en las mismas trampas emocionales que yo.

Perdón por la tristeza, pero mis pajas mentales son mías y me las hago donde me da la gana.
Saludos cordiales.


Carolina, mon amour.


Hola, Carol.

No me extrañan tus palabras.

Por lo que me cuentas, y teniendo en cuenta mi pasión por el diagnóstico y mi tendencia poco seria a lo que algún experto denominaría "hacer atribuciones", yo diría que tienes un pedazo de problema que se llama terror. Te cuento lo que veo, pero no te me enfades, va con amor.

Se trata de un terror que genera ansiedades manifestadas en soberbios ataques de nervios con sus lloros, duelos y quebrantos, crujir de dientes y desesperaciones varias, acompañadas de hipos, moqueos, aislamiento social, algún que otro vómito incontenible y no provocado con su subsiguiente irritación gastroesofágica y estado de postración por agotamiento físico y mental. En tu lenguaje-telón, se llama tristeza profunda. En el mío, histeria de la buena. Inmadurez, dado que los treinta y cinco ya no los cumples. Y los treinta y ocho tampoco, qué coño.

Terror fomentado por una muy baja autoestima y una exigencia para con los demás que provoca rechazo de las otras partes contratantes, que provoca a su vez abandono por miedo anticipatorio, que origina sentimiento de culpa, conducta defensiva, evitación, procrastinación, rechazo al compromiso, chantajes emocionales diversos y capacidad asombrosa para echar balones fuera.

La culpa siempre es de los demás.

Terror que va dejando una estela de daños colaterales: te dejo por aquél, que me mira mejor que tú, te dejo porque ya no me dices lo que me decías hace tres meses, y eso quiere decir que... te dejo porque no quiero que nuestra historia se estropee como todas las demás, así que... te dejo porque... te dejo porque no me soporto a tu lado, porque ya no me pareces tan guapo, porque el sexo ya no es tan bueno, porque la tienes grande, porque la tienes pequeña, o mediana, qué vulgaridad, porque me apetece un circunciso que conocí ayer, porque no tenía que haber empezado, te dejo antes de que me dejes tú, porque tu madre es una gilipollas, porque tus calcetines de rombos son terribles y me generan agudizaciones del acné, te dejo porque no me cuidas, te dejo porque no te merezco... te dejo... te dejo para que no me dejes. Esa es la triste realidad. Reconócelo, ahora mismo sólo tienes al pamplinoso de Mauricín al lado, tan amigo, tan siempre presto su hombro... ¿será esto lo del roto y el descosido? y me tienes a mí, pero claro, yo no soy candidata a la cosa sentimental, vaya eso por delante. Excepción hecha de Mauricín (¿cómo le soportas, tía?) a mí me gustan TODOS los hombres.

Terror a no ser querida, a desvanecerte en la nada, a que no te recuerden, a no ser la princesa de un supuesto, y absurdo, e imposible cuento de hadas. ¿En qué idioma explicarte que los príncipes azules destiñen y te dejan la colada hecha un cristo?

El antepenúltimo,o quizá el anterior, o el otro... quién sabe ya, era un buen tipo. Y el otro, divertido hasta decir basta. Otro de ellos, bien tierno y cariñosón (pa mi gusto, una lapa), buen conversador, educado, atento y bastante espabiladito. Todos te querían. Cada uno como supo. Y por ahí se fueron quedando, heridos de amor y desconcierto, abonando un campo yermo y creando defensas que tendrán que derribar otras.

Terror a que no te quieran porque tú no te quieres.

Supongo que sólo te falta experimentar con algún domador de leonas que empiece por ponerte los límites que nunca has tenido. Que sepa contener tanto exceso visceral. Que te haga crecer y convertirte en una mujer.
Alguien que pueda hacerte ver que tienes las tetas donde las tienes, las patas de gallo en su sitio, como dios manda, qué cojones, y que, a pesar de que lo único que se mantiene intacto es tu puto orgullo, eres alguien a quien se puede querer. Yo te quiero, y si no fuera porque a veces hay que hostiarte, si fueras un hombre me casaría contigo por la iglesia y todo, porque eres noble, franca y fiel, eres una persona leal y coherente casi siempre, eres inteligente y culta, buena conversadora y jodidamente divertida y cabal, y seria cuando toca, y sorprendente casi siempre, y aprendo de ti cada vez que hablamos, y sé que soy mejor porque te tengo a mi lado... Eso es lo que no te da la gana de ver, y mucho menos de mostrar, ocupada como estás en comprobar cómo la ley de la gravedad hace estragos en tus redondeces (¿y por qué no miras las maravillas que está haciendo el tiempo en tu careto, cada vez más dulce, en tu capacidad para relativizar, en tu sonrisa más serena, en tu eficaz gestión del tiempo y de las prioridades?). Ellos quieren personas, no máscaras. No sabría cómo explicártelo más claro y más veces... ¿sabes esa canción de Sabina que no habla del físico de ella, pero le dice "eres mi envenenada medicina"? Escucha y piensa.

En todo caso, a partir de ahora, maromo que putees, maromo que adopto. Que lo sepas. Que a estas alturas de la peli, y viendo cómo está el mercado, o te pones las pilas o te auguro dos tristes opciones: o vestir santos, o desnudar borrachos.

Porque no me jodas... Mauri no es una opción... verdad?
Tranquilízame en ese aspecto, hija, que sólo de pensarlo me ha dado un vuelco el estómago.

¿Cafelito el miércoles?

A tus pies, querida mía.



Epístola de Santa Tormento a sus sufridos etc...


Dicen que para escribir hay que estar jodido.
Es cierto. Es cierto que lo dicen, quiero decir.

Seamos serios. Cuando estás jodido de verdad, no escribes.
No te llega el resuello ni para teclear cuatro chorradas, ni para reflejar las infinitas pajas mentales que se te vienen a la cabeza sin que puedas hacer nada por evitarlo.

Cuando estás jodido falta y sobra todo el tiempo, toda la gente, todo el barullo.
Cuando estás jodido no sabes si tienes que escribir o mejor te duchas porque apestas.
No sabes ni entiendes de los otros, y no quieres saber nada de tí mismo.

¿Es, o no es?

Pues bien... yo estoy jodidita, pero lo de siempre.
Cansada, desbordada, ahogadita, harta, ansiosa, insomne, bulímica pero sin vomitera... lo normal.

Una mudanza, un ex en busca de dinero fácil, unas hijas intentando adaptarse a una situación tan nueva como excitante (todo les ha mejorado, están contentísimas, cómo mola Madrid, qué maja es la gente, mamá...), un compañero intentando adaptarse a las hijas de mi menda y a mi menda lerenda (ahí es ná), una rabia no contenida por no poder ponerme a llamar a todo dios y montar un cocido para setenta en casa, pero no me llega, no me llega el aliento.

No soy feliz, porque eso sería haber claudicado y dedicarme a hacerme la sorda, la ciega y la tonta.
Tengo un colegio con niños verdaderamente problemáticos (o llenitos de problemas, no sé muy bien...). Tengo cierta nostalgia de cosas (no... de personas) que dejé allí y las echo muchísimo de menos, pero tampoco llamo, ni escribo, ni nada... nostalgia de lo que dejé y de lo que tengo aquí y no puedo atender... mi Gato, mi Carlitos, un ratito para plantarles dos besos al Dedos, al Pau, al Insti, al Lagarto, a la Delirium, a la Antígona, a tantos que me dejo... realmente no nos necesitamos, la vida es corta, el tiempo pasa deprisa y todo eso, pero JODER, quiero encontrar mi rato de asueto, subirme a unos tacones rojos y salir a beberme una Mahou a morro... tanto tiempo esperando este momento y el momento se me echa encima sin piedad.

Encontré un piso estupendo, precioso y lleno de luz, muy lejos de mi Madrid añorado, del centro, de las tabernas con el suelo lleno de cabezas de gambas... pero tenemos el Metro.
Me siento como uno más entre los miles de colonos de esto que antes era un descampado en el culo del mundo y ahora, al parecer, es chic de la muerte y un poco catetorri. Pero estoy en Madrid.

Estoy en Madrid, y me lo repito tantas veces al cabo del día que parezco gilipollas.
Estoy aquí, y pienso seguir estándolo, aunque no haga ruido, aunque no os cuente gilipolleces, aunque no lo parezca.
Sigo estando aquí, y probablemente eso haya adormecido mi imaginación y desarrollado mi olfato y mi sonrisa mañanera.
Me gusta cómo huele esta ciudad llena de gente bulliciosa y franca.
¡¡Joder, cómo me gusta Madrid!!
Y me encanta saber que estáis ahí... y que probablemente nos crucemos algún sábado de escapada por la FNAC, o en La Chata, o en...

Nos vemos.
Nos escribimos.
Os besuqueo mogollón.

Homenaje

Y total...
Te miras el periódico en dos minutos para enterarte de que otra de esas voces que te acompañan desde ni sabes cuándo se ha apagado.

Me pregunto cuándo será el día en el que una pueda decir eso de "joé, qué día tan redondo!"

Hoy hace un día espléndido. Pensaba en salir a dar un paseo por el campo (sí, claro, los fines de semana huyo a mi pueblo en busca de silencio, de saber las horas por las campanas del convento y esas tonterías que me son imprescindibles y que tanto he añorado).
Pero ya no me apetece darme el paseo, me apetece rememorar cuando papá ponía el disco de Mercedes Sosa y escuchábamos Alfonsina, las chacareras potentes, la nana del negrito... recuerdo y se me ponen los pelillos de punta. Qué hermosa voz.

Pues nada... otra que se ha muerto.

Joder.
Emociónense con esta mujer de biografía escalofriante.
La versión de Alfonsina es la más hermosa del mundo.

Los tíos tenéis malas pulgas.


Y una empatía escasita, escasita.

Que sí, que estoy ya en el foro, ya tengo colegio con tres niños diagnosticados de hiperactividad medicados. Cola-cao con Lexatín todas las mañanitas... y a mí no me traen ni siquiera un cuartito!! Y también tengo un niño con el síndrome de Asperger, que es una cosa muy tremenda que espero que no tengáis en vuestro entorno cercano. Varios magrebíes, varios latinos (yo los llamaría sudacas con respeto, pero joé... la cosita está mala) y algunos nacionales.

Entre niños y adultos del pasado, tengo un master en disfuncionales, y todavía podré escribir libros variados sobre lo que opino al respecto de meter en una clase a tanta población con problemas tan severos y sin personal especializado. Si los niños acaban tarareando a Sabina (tienen siete años) lo siento, pero que vayan a reclamar al maestro armero. También pienso enseñarles el himno de Riego, la Internacional y el Caralsol... que no digan que no soy plural, y eso.

Layeni y Lavane parecen paletas recién llegadas de una aldea. Todo merece un "halaaaaaa", todo les parece bien, todo les gusta, les sorprende la gente y lo bien que las han acogido en los respectivos coles... andan jodidas porque vivimos en la otra punta de donde tenemos el colegio, pero pasamos las tardes pateando la zona para encontrar alquiler cerquita... qué fuerte, de verdad.

Por eso no escribo, porque estoy muy cansada y aún al llegar a casa hay que lavar y planchar, preparar la cena y la comida del día siguiente, pasar por mil sitios a comprar libros, uniformes, intentar convencer a las autoridades de que mi documentación está en un trastero, pero que no somos narcotraficantes y que nos gustaría empadronarnos en esta ciudad que, siempre lo dije y lo mantengo, me da la vida en la misma proporción que me la quita... somos unas sinpapeles acogidas en los colegios por misericordia...

Los tíos reclamáis atención porque claro... de todo esto no sabéis nada porque ni siquiera he enviado un triste mail para dar a nadie señales de vida... pero es que me queda un hilillo, así que aquí quedan cuatro líneas sin el menor interés literario... dejadme en paz, coñio, que no puedo ni con los huevos. Ya os iré contando cuando recupere el tiempo y la inspiración.

Tengo ganas de veros a todos y daros un achuchón.
Un beso grande.
Y si alguien quiere alquilarme un piso GRANDE en la zona de la carretera de Burgos, que lo deje aquí dicho, que me urge con urgencia. Las niñas están agotadas, es una hora de ida y otra de vuelta en metro... mi religión me prohíbe atravesar Madrid en coche por la morning.

Y si alguien sabe recomponer los riñones de esta servidora, que lo diga también.
Y decid algo, ya que me esfuerzo en decirlo yo.
Muás.

Fin y principio.


Eres una puta ingrata.

He intentado guardarte en el corazón y sólo me has llegado a la vesícula biliar.
Tantas veces como hemos sido presentadas he mostrado mi admiración por tí, mi deseo de ser tu amiga, de integrarte en mi vida, de integrarme en la tuya, y todas esas veces me has mostrado tu más fría indiferencia.

Bien... aquí termina mi esfuerzo.

Te has comportado como una provinciana venida a menos, orgullosa y cerrada, has despreciado mi interés y mi esfuerzo, no me has devuelto ni una triste sonrisa.

He ido a despedirme de ti desde un lugar bien alto, con sus míticos bares cantados en canciones desgarradas. Teniéndote a mis pies te he mirado a los ojos, faltos de brillo en este mes de agosto que vacía las urbes y he buscado dentro de mí un sentimiento de pérdida que no he logrado encontrar.
No te niego que me entristece esa indiferencia, ya mutua.
Todas mis ciudades, todas, han dejado algo impreso en mi alma, y de tí sólo puedo decir que has sido una puta ingrata.

...Y dice la gente que ahora eres formal...

Me entristece saber desde ya que no te voy a echar de menos.

Ahí te quedas, querida.
Tanta gloria lleve como descanso dejo.