Cotilleos.com

Qué poca vergüenza hay que tener para no dar de comer a la parroquia!

Como si no hubiera nada que contar! Como si el constante caer de la gota malaya hubiera cesado,  o yo me hubiera acostumbrado o quizá hubiera encontrado el acomodo, el conformarme... como si me hubiera doblegado, yo, Tormento, la loca de la calle...

Vamoshombreeeeee...

Podríamos tocar los enormes cambios que presenciamos, pero yo soy especialista en arte moderno, no en historia contemporánea,  que, por cierto, se repite. Como las lentejas. Pero no me interesa.

Podríamos comentar que tengo muchas más canas que hace un par de años. Pero mira... lo raro sería lo contrario. No perdamos tiempo con mi aspecto. Estoy de escándalo.

Cosas importantes: ya me río de Janeiro. De Mauricín, de su puta madre, de la zorra que metió la ropa blanca  con la de color y quiso hacernos creer a muchos de los de entonces que mezclar churras y merinas era trending topic o como se llame (yo no tengo tuiter de ese porque no me deja explicarme. Es un roñoso). Me río hasta de mí, fíjate cómo estará el patio.

Que se casa mi ex.
Y aquí ando, dando por saco a mis princesas, chinchándolas para que vayan vestidas de lo que son, unas jipsters, unas indis, unas adolescentes con bolis en el moño, con zapatillas sucias porque la moda es acumular mierda pura...
Y la una se me parte de la risa y a la otra le da vergüenza reirse porque es su padre.... pero qué cabronazo es, mamá... cásate tú, para liarla parda y comernos unos jamones y unas garrafas de vino en el campo... ( lo que quieren es escribir algo bonito y su no-padre no las inspira, eso es lo que pasa. Tanto premio literario, pobrecicas...)

Puessss... es que creo que soy mucho más indi y más jipster que todo eso, reinas mías.



Para Coco, que me reclama. Con amor.




Con el buen tiempo empezó a notar unas incómodas mariposas en el estómago y una extraña necesidad de echar la vista atrás, pensando qué habría sido de Fulano o Mengana.

Con su habitual falta de tacto se puso manos a la obra, saludando a los fantasmas del pasado como si no supiera que detrás de cada historia había viejas heridas que dejó abiertas y cubiertas de sal. Talmente el imbécil Mauricín de antaño, un poco más viejo, un poco más convencido de su posición de privilegio, con sus puños de la camisa vueltos hacia atrás, su pelo engominado y algo más largo de lo que marcan las buenas costumbres, que es lo que marcaba la moda desde hacía un par de años. El imbécil Mauricín que había sembrado el dolor por su entorno como quien reparte bolsas de pipas.

Con más pena que gloria apeló a los viejos tiempos para recuperar a Fulano y a Mengana recurriendo a recursos poco diplomáticos y más propios de un gañán que del supuesto caballero que siempre creyó ser.

Fulano puso tal distancia que, aunque hubiera querido recuperar el contacto, era ya imposible. Suerte de crisis que le llevó al culo del mundo con un trabajo que le llenaba y que puso en su camino una nueva vida llena de retos, de alegrías y potentes anclajes. Fulano ya no era Fulano, sino don Fulano.  Feliz, completo y sin vuelta atrás.

Mengana, la pobre, sintió un pinchazo en el pecho cuando descolgó el teléfono cuyo número ya entonces había olvidado y reconoció al otro lado del auricular a su verdugo. ¿Qué demonios quiere este mequetrefe a estas alturas de la vida? ¿Dónde está el sentido común? ¿Quién le ha dado mis direcciones? Juró y perjuró que había borrado mi correo, mi teléfono, que había olvidado que existo... ¿a santo de qué viene ahora a preguntarme cómo estoy? 

Mauricín se deshizo en explicaciones absurdas sobre lo importante que era mantener buenas relaciones con la gente a la que has querido, la necesidad de restañar heridas y mantener una cierta fluidez en la comunicación, por aquello de ser civilizados, educados en caros colegios, amigos de la familia y todo eso... porque fuimos importantes el uno para el otro, porque tenemos mucho que aportarnos desde una relación cordial de amigos, y toda esa sarta de lugares comunes a donde van a parar todos los hijos de la gran puta.

Mengana, que recordaba tanto los cuernos como los abrazos, la cruel indiferencia de que fue objeto como el profundo amor que le profesó antaño, escuchó atentamente la perorata, recibió durante semanas hermosos textos llenos de cariño y respeto, algún que otro ramo de flores y finalmente una proposición para una cita.

Con la paciencia de las gentes de buen corazón aguantó estoicamente las entradas del adefesio Mauricín respondiendo siempre con silencio.

Porque las historias mal cerradas vuelven una y otra vez sobre sus pasos. Y cuando la pelota está en su tejado, Mengana sabe muy bien cómo administrar lo que Mauricín no soporta: la incertidumbre.

Galbana


En este estado de "mañana, mejor" pasa el tiempo sin acordarme de este sitio donde yo escribía tanto y tan bien.

Es tan gordo el tema que, cuando he venido a verme me he dado cuenta de que tenía otros blogs más o menos cerrados y ni siquiera he sido capaz de acordarme de la contraseña para entrar, aunque nada más fuera que a borrarlos. Ya no me hacen servicio.

La cosa es que va García Márquez y se muere, el tipo. A la vez, una de mis retoñas se lee la Crónica de una muerte anunciada y yo empiezo a recordar la sensación tremenda que me producía leer a este genio que nos ha dejado medio lelos, medio cojos, totalmente huérfanos. Coño... si me oye Vargas Llosa me cruje y con razón. Entre otros.

Se nos mueren los genios y es una putada.
Voy a ver si me enrollo de una vez y le hago alguna que otra sustitución.

Me propongo firmemente recuperar el hábito terapéutico y altamente socializador de escribir con una frecuencia razonable. Ea.


Y que Gabo me perdone, de antemano. Pero hoy, con un par, he puesto el primer párrafo de los Cien Años de Soledad en la pizarra digital y mis chicos de diez años, leyéndolo en voz alta y por turno riguroso han flipao. 


HAN FLIPAO!! Y eso me ha hecho recuperar momentáneamente la fe en la Humanidad.

Venga. 

Es cierto, digan lo que digan los gurús gafapasta y otros supuestos literatos, que se escribe mejor cuando estás tocado.

Si te duele el corazón, si te han decepcionado, si estás en la cuerda floja, si algo te desconcierta, es fácil liarse a parrafazo limpio y sacar en un tiempo no superior a veinte minutos un post medio decente.

Si tienes ansiedad, ya es la bomba. Escribes como si fuera una hemorragia.

El problema (¿problema?) viene cuando las cosas se asientan, cuando aprendes a relativizar, cuando la noche es para dormir tranquila (o no, pero la usas bien), la cuenta corriente deja de correr hacia abajo, aprendes un poco más de matemáticas y llegas a contar hasta diez, el ex marido se convierte en un ectoplasma desprovisto del poder de hacer daño, los amigos te quieren y lo notas, el señor que te okupa media cama dice que también.... las niñas te sacan ya tres palmos y se te cae la baba viendo tanta alegría y tanta hermosura. Y por supuesto, todos los días te quedas con las ganas de desplumar esos pavos con un poco más de celeridad, no nos engañemos. La adolescencia ajena es insoportable. La propia, mágica.

Entonces, si no hay dolor ¿para qué coño vas a escribir, teniendo como tienes a la parroquia acostumbrada al quejío hormonal continuo?

Pues por eso no escribo. Leo, mucho, a todos vosotros.

Pero estoy pasando por eso que llaman una calma chicha que por un lado no quiero que acabe, porque me permite descansar. Por otro lado, por supuesto, necesito aventura.

A ver si me invento la aventura desde la punta de los dedos contra las teclas y nos dejamos de polladas.

Tutto bene.

Se les quiere, ésta es la prueba.

El hambre y las ganas de comer


A estas alturas de la peli me planteo que si yo fuera una escritora de postín pasaría a los libros de literatura con el leit motiv del paso del tiempo como algo realmente terrible. Por suerte para los estudiantes de la ESO, no voy a pasar de irregular quejica virtual. Ellos se lo pierden.

 Puesss... Madrid... "yo me bajo en Atocha" y tal...

Pasar unos días en los Madriles paseando por rincones de antaño es...

...reconocer que las patas de gallo que orlan mis ojitos negros hogaño no han salido por generación espontánea. Cada vez que pasé por el parque del Canal de Isabel II y apoyé mi cabeza en tus piernas en los bancos dejó una huella que ahora veo, ahora que paso por allí y no te veo y no sé cómo encontrarte. Ahora que no se me ocurre poner mi cabeza en ningún otro par de piernas. Ni de coña.

...guardar entre el esternón y las dorsales ese paseo por la Costanilla de San Andrés y recordar un beso de película cuando ya sabíamos que lo nuestro era Amor Verdadero con fecha de caducidad.

...parar en un bareto esquinero a apretarme cuatro cañas bien tiradas y recordar conversaciones boca-oreja que desdecían lo que los ojos gritaban. Ya no me cuesta nada ocultar el mensaje de mis globos oculares.

... someterme al puto hado y doblegarme. 

... reconocer con Sabina que "casi todo sabe a casi nada". 

... no encontrar mis grafitti de tiza en las paredes... y no recordar lo que te puse... y a tí tampoco...

Volver a pisar (sin querer) por donde no se debe es ser gilipollas.

Las cosas no salen como quieres. Soñar es perder (más) tiempo.

Pero eso sí, mañana será otro día y otro día que seguiremos creyendo (porque así queremos creerlo) que volverán a comernos los morros en las esquinas, volverán a jadear en nuestra oreja, volveremos a empotrarnos contra una pared cualquiera sin acordarnos de que llevamos ropa y hay bajocero, volveremos a pensar que aquí mismo vale, pero ya, vamos, volverán las oscuras golondrinas... y volveremos a creer (porque así necesitamos creerlo para seguir respirando) que alguien, a su extraña, incomprensible manera, nos quiere.



"me lo dijo una señora disfrazada de cualquiera
que quiso que la besara como si no la quisiera"



Telarañas




Que yo tengo un blog, joder...

Que tenía mis lectores, mis leídos, mis amigos y conocidos y esta puta vorágine me come la vida, coño.

Que desde que me mudé me agarré a la vida de cada día, a la prosa, al asfalto y a la histeria de Madrid y esto se quedó olvidado y lleno de telarañas, cagontó...

¿Dónde estamos? ¿Qué hacemos? 

[...]


No sé si no estaré sublimando... Sólo me siento bien cuando me siento profundamente sola.
Vamos a ir pensando en un bonito convento de clausura.

Atención, pregunta:

 




¿Qué hace un ser humano normal (repito: normal) cuando se da cuenta de que un proyecto vital (el que quieras poner aquí) está condenado al más oscuro de los fracasos?

Ejemplos:

- Nunca podré equipararme a fulanita.

- No voy a conseguir nunca combinar mi ropa adecuadamente

- Jamás escribiré un libro cojonudo

- Nunca valorará lo que va a perder ya mismo

- Es imposible reutilizar el plato roto, por mucho cariño que le tenga

¿Qué hace?

¿Resignarse?

¿Rebelarse y darse de leches una y otra vez contra lo que no le sale bien?

¿Llorar a moco tendido hasta que no puede abrir los ojos... y luego nada?

¿Aceptarlo elegantemente y seguir adelante?

¿Bloquearse y no saber ni dónde tiene la mano derecha?

Dímelo, por favor. Necesito fingir lo que hace un ser humano normal (repito: normal) cuando ve cómo un proyecto vital se cae al suelo sin remedio.

Evidentemente...


En estos tiempos de ausencia he experimentado una vivencia altamente... altamente... bueno, una vivencia. 

La palabra es JODIDA.

He sufrido dolores horrorosos sin saber qué hacer para resolverlos, he estado tumbada durante seis meses de martirio, desánimo e impotencia. Me he rendido a la evidencia de que si un médico dice que hay que operarse, hay que operarse, superar el miedo irracional a que te desencuadernen y claudicar, digan lo que digan los gurús de moda, llámelos yoguis, acupuntores, osteópatas o simplemente Carlos Luis.

Es mentira cochina que hablar con el dolor te reconcilia con él, es falso como un duro de plástico que el cuerpo se recupera solo si le dejas, es una maldita falacia todo el discurso alrededor de la mística del dolor. Si te duele de cojones, no hablas ni con el dolor ni con el que te quisiera someter al tercer grado. Tonterías, millones y millones de tonterías.

Cuando algo te duele en el siglo XXI eres muy libre de quitártelo mediante exorcismos, meditaciones, posturas imposibles de yoga o novenarios a la santa reliquia de San Bolondrón. Da igual, porque si te duele de verdad te van a dar morcilla. Y si te curas es porque tienes el dolor en el coco,  y eso ya es otro cantar de los cantares. Yo me quito los dolores de coco escribiendo. A veces.  

Pero si en el siglo XXI algo te duele, seguro que hay alguna solución encontrada tras muchos años de investigación por parte de esta mal considerada sociedad occidental. Coño... para algo bueno que vamos consiguiendo, queda tapado por una crisis que considera que TODO  está mal. Y eso es falso e injusto.

Y nada... ya estoy buena, gorda de reposar absolutamente durante seis meses y pico, con más ganas que poderío, pero con ganas. Y a ver si recuperamos el verbo, el hábito y los amigos.

Como propuesta, no empezamos mal.




Hay más horas en un día de las que se pueden rellenar haciendo nada.

Miles de millones de horas  entregadas a construir la casa por el tejado.

Desperdiciamos el tiempo como si fuera eterno.

 






Nostalgia




Tengo un presente lamentable que me da millones de horas para internarme en el pasado y fantasear con el futuro.

Hoy he cedido a la tentación que me acechaba desde hace tiempo y he viajado hacia atrás.

El me dijo: "Eres un libro de arte".

Con perspectiva, creo que es lo más hermoso que... he leído.

Y por suerte, se mantiene escrito para que no lo olvide.


UNAS PALABRAS SOBRE PORNOGRAFÍA



No hay peor lujuria que pensar.
Es pura lascivia que se propaga cual hierbajo anemófilo
por los parterres reservados a las margaritas.

Nada hay sagrado para quienes piensan.
Con descaro llaman a las cosas por su nombre,
elaboran análisis disipados y síntesis concupiscentes,
se entregan a la salvaje y libertina persecución de la verdad desnuda,
al toqueteo libidinoso de temas delicados,
al roce de opiniones. Y se quedan tan anchos.

A la luz del día o al abrigo de la noche,
se juntan en parejas, triángulos y círculos.
No importan sexo ni edad de los integrantes.
Les brillan los ojos, les arden las mejillas.
El amigo pervierte al amigo.
Hijas depravadas corrompen a sus padres.
El hermano celestinea con su hermana menor.

Les apetecen otros frutos,
los del árbol prohibido de la ciencia,
y no las nalgas rosadas de las revistas en color,
ni la pornografía al uso, ingenua en el fondo.
Les divierten los libros sin estampas,
con único interés: ciertas frases
subrayadas a uña o a lápiz rojo.

¡Qué espanto!¡En qué posturas,
y con qué escabrosa simplicidad
se deja una mente fecundar por otra!
No constan ni en el mismísimo Kamasutra.

En estas citas sólo el té está caliente.
La gente se sienta, mueve los labios.
Cruza las piernas, pero cada cual las propias.
Así, un pie descansa en el suelo,
y el otro, el libre, se columpia en el aire.
Sólo de vez en cuando alguien se levanta,
se acerca a la ventana
y por una rendija de la persiana
fisga la calle.

De "Paisaje con grano de arena" (Wislawa Szymborska) 

Reciclar, reutilizar, recuperar.

Ya estoy mejor del coco y mucho peor de otras cosas que se curan con pastillas. Se llama hernia de disco y me cagüensuputamadre.

Mi corazón late con fuerza y me queman los deditos sobre el teclado.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.


Déjame que te cuente...




Pero hoy no....  :)

MAÑANA!!!
En alguna ocasión me retrataron de espalda y colgué la foto.

Otras veces publiqué partes de mi cara.

Yo soy esta cara de la foto, según dice ahora mismo mi webcam. Con toda la intención estoy escuchando el Concerto per Margherita. Pocos ya de los que siguen este pañuelo lleno de mocos conocen la historia de amor entre esta canción y yo. Y quien lo pudiera entender, a estas alturas, debería haber dado señales de vida y lucidez en algún momento previo a mi decisión de no perdonar.




Y esta que lo es (¡vaya si lo es!) ha sufrido un ataque de apatía y abulia, una melancolía difusa, un desencanto, un "¿para qué más?", un acceso de realismo (Belén Esteban se está haciendo de oro haciendo lo mismo que yo: airear su mierda y decir palabrotas).

Lo noto en mis ojos y en cómo se me está poniendo todo el pelo blanco a una velocidad que me asusta y me proporciona una agradable sensación de vértigo. Se me dulcifica el rostro y me siento cansada y sin ganas de pelearme contra elementos que ni siquiera sé si lo son, o son mis propios gigantes.

Mis referentes se han caído sin aviso previo. Me siento profundamente sola.

Siempre tuve claro que esto sólo era un espejismo. Ha durado más de lo razonable, le estoy agradecida a blogspot y a mi facilidad para dar forma de renglones a mi emoción.

También me propuse, a modo de juego y como medida disuasoria, que mi último post sólo sería una sonrisa (lo siento, no damos para más) y un enorme gracias.

A todos.



Convaleciendo sin prisas


Ay, no le encuentro el punto a este blog.


Será la enésima crisis de los cuarenta, o alguna idiotez de ese tipo.

Un leve lavado de cara, pero tampoco le va... nossséééé...


Me dieron el alta, sí.

Me estoy desintoxicando de los tripis, aunque me da pereza, la verdad... se duerme tan bien... se amortizan las cervecitas, sale mucho más barato ponerse piripi perdida... dos cañas y unos alegrones de miedo.

Despedimos a los alumnos y a sus familias (que dios confunda a todos los adultos cabrones que hay sueltos por ahí con niños... y que se los quiten las autoridades, joder, que los están convirtiendo en subnormales profundos).


Mañana se acaba. Por fin. Adiós a la directora déspota que se comió una multa de doscientos euros por hija de puta. Adiós a la compañera trepa que tuvo los santos cojones de chivarse. Adiós, maja... qué mala suerte tuvo, la pobre... ¡no la creyeron! Por mala puta, no te está mal empleado... Adiós a los maestros cansados y apáticos, a los vagos, a los que se escaquean, a los irresponsables y a los que se pintan el rabo del ojo y pasan el día poniendo a parir a todos sus compañeros por detrás. Van a ir al infierno todos. Que les metan en las calderas de Pedro Botero y que ardan hasta el final de los días. Y luego, prórroga. Por cabrones.

Por poco tiempo. El próximo curso será lo mismo, aunque el cole sea otro. Más de lo mismo, y siempre igual. Me avergüenza este colectivo. Me asquea. Miserables aborregados, mediocres con ínfulas, piojillos puestos en limpio, gente sin expectativas más allá de acabar prontito, prontito...

Con suerte, con los recortes, me chupo el año cobrando el paro (vaya casaputas que es esta crisis) y preparando oposiciones y curritos alternativos relacionados con Patrimonio (eso sería una lotería de las gordas).


En fin... on the road again, pero piano.

Para empezar de nuevo, y van ya setenta veces siete, animaremos a la selección. Hoy veo el partido solita, así que voy a enfriar un par de birras, una para cada mitad.


Villa, Iniesta... a formar!

La propiedad privada


Cualquiera que me conozca de más de dos días sabe bien que soy una persona generosa y franca.
No es un gran capital, pero es lo que hay.

Generosa en exceso, y en exceso franca, es cierto. Soy bastante excesiva, tengo problemas a la hora de ponerme límites, debería ser más reservada y más contenida.

Tengo más años de los que me gustaría tener ahora mismo.
Tengo algunos problemas de salud un tanto insidiosos.

Tengo dos hijas insoportables y se me antojan ingobernables a ratos.
Supongo que las dos necesitan un par de hostias, y yo necesito dárselas. Ya.


Tengo emociones.
Son mías.

Tengo derecho a odiar, aunque no lo hago... es cansado y estéril.
Tengo todo el derecho del mundo a frustrarme, a desencantarme, a enfadarme y a que se me note.

Tengo derecho.
Es lo único que tengo.


Sin embargo, tengo que encerrarme en una habitación a llorar de rabia y decepción para que no se me moleste nadie.
No hay derecho.


Hay días (hay noches) en que ni saber que andas ahí detrás me alivia.
Quiero volver a hacerte reir. Pero antes tengo que dejar de llorar.

Dame un momento.





...mándame en un sobre tu sonrisa rota...

Parte médico poco serio.


El parte médico de hoy muestra ligera mejoría vespertina y mañanas traicioneras.

Seguimos tomándonos unos tripis poco efectivos... la baja será más larga y poco a poco siento que me importa cada vez menos, así que supongo que eso quiere decir que los tripis van haciendo efecto (se llaman algo así como "resbalín").

Ejemplos de ansiedad torera:

El lunes fui a buscar el coche al parking.
El coche no estaba en su sitio. Taquicardia. Colon disparao. Ahogo. Cagonmicalavera.
Como la Yeni estaba conmigo (que es que la llevo al cole, y eso me genera muerte súbita cada mañana) saqué cojones del bolsillo:

-Yeni, ¿dónde has metido el coche?

LaYeni me mira de hito en hito, me río y le digo que nos vamos en el otro, no problemo (esqueahoratenemosdoscochesquesomoslamardelegantesoigame).
Se pone tan contenta, porque dice que el otro es un coche de "pijo de mansión", como Yul. Esto de las definiciones de la Yeni merece post aparte. Creo que promete para la cosa de la farándula.

Bien... cuando dejo a la niña en el cole me vuelvo a casa dispuesta a poner una denuncia (manda cojones que te roben el coche en el parking...) y aprovecho para meter el coche pijo de mansión en la plaza del anterior.
Cuando llego, el coche no pijo estaba en su sitio.
Paja mental: tengo un ladrón a tiempo parcial que coge el coche cuando quiere y le sale de los cojones y lo deja con las mismas... voy a abrirlo, que fijo que HUELE a extraño (tengo olfato de perro) y el asiento aún estará caliente (ME CREO CHERLO JOLMS).
El coche estaba intacto.
Me había equivocado de planta de parking. Por eso no lo encontré.
Primera reacción: llorar.
Segunda: me dí un tirón de pelos por gilipollas.
Tercera: reirme... qué podía hacer?
Cuarta: contárselo a Yul que no sabe de entrada qué hacer. Finalmente consiguió despelotarse de risa.

Segundo y último ejemplo:
Desayunar es una carrera de obstáculos...
Me he dejado el mug del café ya bebido metido en la nevera , y la mantequilla en lo que la Vane denomina desde que tenía dos años "lavajillas" (ahorrando, que para eso es catalana).

Y suma y sigue...
Mu malamente de nervios, bien la moral y el humor, empezando siete cosas y no acabando ninguna.
Gracias a todo el mundo, estoy bien salvo ratos. Pero voy dominando la situación, sin prisa ni pausa.

Seguiremos informando en cuanto haya un rato y un poco de inspiración. Tengo ganas de contar historias de mentira.
Y tengo ganas de un poco de alegría, y esta canción también me pone bien. Qué coño, si soy vieja, QUE SE NOTE.

Al hilo del último comentario de mi amiga Viajera en el post anterior (más razón tienes tú y tu hermano que DOS santos), transcribo sin nombres, excepto el mío, la carta-mail que recibí el domingo de Resurrección, recién aterrizada de Praga.

Añado que estoy de baja por ansiedad (¡por fin!) desde el viernes.
Las palabras que siguen, las ignoré en su día por salud mental, pero voy a aprovechar para responder ahora, en rojo, al alcance de todo bicho viviente, y que no respire, que le he encontrado en los internetes vendiendo sus favores, así que no le quiero oir ni parpadear, al subnormal profundo este:


Hola Ana:
(soy f así, en minúsculas, y el tipo es arquitecto, supuestamente CULTIVADO... menos mal que mi nombre sí que lo ha escrito correctamente, si no me lleva tres posts en lugar de uno) Me hubiera gustado comentarte esto en directo pero no puedo esperar hasta que me toque el turno de visita (has tenido DOS turnos de visita, preferente por los problemas de conducta del niño, yo no pensaba volver a citarte, hay mucha más gente en el mundo con derecho a recibir información sobre sus hijos, que lo sepas).
Solo quiero mostrarte mi gran preocupación por la actitud que tiene V ante las notas. No se que le habrás dicho a el y a los demás (que los voy a crujir a todos, no te jode!), ni como (¿y las tildes te las explicaron, chaval?), pero V está convencido de que va a repetir (estupendo, así os vais mentalizando los tres, porque va a repetir por mis cojones y por su falta asombrosa de nivel). Al intentarle explicarle que eso no es así, que el está aprendiendo mucho (ah, sí? supongo que te refieres a los conocimientos avanzados de los genitales de sus compañeras, porque de lo otro, POQUITO) y que con esfuerzo, no sólo no va a repetir si no que va a saber mucho más de lo que se necesita saber a su edad (no dudes de que sabe DEMASIADO de lo que no le toca saber a su edad, en eso estamos totalmente de acuerdo), insiste en que no. Unas veces dice que se lo has dicho tu (ya se que directamente no POR SUPUESTO) y otras no se aclara si has sido tu o P. He visto entonces que de los comentarios que hayas hecho sobre las notas (estás presuponiendo que yo hablo con los niños de las notas, y estás metiendo el cuezo hasta el corvejón, querido) ellos han deducido que uno va a repetir y parece que, inocentemente, P ya se ha encargado de cargarle el muerto a alguien, esta vez a V. Todo esto con el agravante de que están convencidos de que repetir es algo malísimo. Repetir no mola. P y V son tal para cual, pero las pajas mentales se las vas atribuyendo a quien corresponda, que creo que eres tú.

No se como ves tu esto, pero a mi preocupa mucho, no tanto por las notas si no por la actitud (la actitud es siempre la misma: le importa todo un bledo excepto meter mano entre las piernas de las alumnas y la cabeza entre mis tetas. Por lo demás, un zote de cojones sin domesticar. No hay peor ciego que el que no quiere ver). Yo no quiero (y supongo que nadie) de ninguna manera que V tenga por la cabeza la idea de que él o cualquiera vaya a repetir, ni si quiera el temor de que si no trabaja lo suficiente repetirá. Este tipo de motivación negativa se hacía cuando nosotros eramos pequeños pero entiendo que ya está más que superado por lo perjudicial e ineficaz (perdón... ¿me estás queriendo decir algo, o es que yo soy muy susceptible? Por si acaso, me cago en tu puta madre, pedazo de ignorante)
Yo me resisto a creer que este tema de las "espectativas" (expectativas, si no te importa, y no hace falta que entrecomilles, no viene a cuento) , que tenemos los mayores y los niños para ellos mismos, sea ignorado o debilmente considerado por tu parte cuando entiendo que en educación, hoy en día, es un pilar básico. Por eso te ruego que revises que es lo que haces o lo que dices para que esto no ocurra. (Vuelves a presuponer, vuelves a acusarme y vuelves a poner en cuestión mi formación, mi experiencia, mi profesionalidad, mi celo, mi interés y haces que mi vocación se tambalee... creo que me vuelvo a cagar en tu puta madre y acabamos antes. Eres más tonto que un bocao en la polla, darling. Y por supuesto, no pienso revisar ni lo que hago ni lo que digo, del mismo modo que NO OSO decirte que vigiles que las rayas de tus planos sean perfectamente rectas, faltaría más... no respetas nada, tío tonto).
Quiero que mi hijo siga pensando (¿siga pensando? Ojalá pensara eso durante tres minutos diarios!!!) que hay que trabajar duro para aprender mucho y poder disfrutar de resolver una cuenta o leer un cartel en un abrir y cerra de ojos y no para evitar repetir, ni por miedo a quedarse atrás con respecto a los demás, ni por miedo a un castigo (que por supuesto debe existir, pero que no hace falta recordárselo porque ya lo sabe) Y UN HUEVO! NO SABE NADA, ES UN PEQUEÑO SALVAJE, es incapaz de disfrutar de NADA, es envidioso, mentiroso, manipulador y un ASNO, un ser antisocial, con una necesidad de protagonismo enfermiza, y además de repetir, no avanzará, porque NO LE ESTÁS AYUDANDO EN NADA, el fracasado eres tú. ¿Qué coño pensabas que era tener un hijo? ¿Eres consciente del daño que le haces impidiendo que se integre en un grupo social? No sabes nada, sólo sabes tirar balones fuera y pensar que el colegio se está cargando al niño. El niño me da una pena infinita, porque es producto, en primer lugar, de cuatro años de orfanato, y otros tres de convivencia con dos irresponsables, independientemente de vuestra orientación sexual, que por lo que a mí respecta me la pela bastante. Y eso que, según tú, soy de "otras épocas"...

Estoy de acuerdo contigo en que su capacidad de lectura actual es insuficiente. Aunque, realmente, ¿crees que es bueno que con 7 años vea que tiene un insuficiente? ¿Y quién le ha enseñado el insuficiente? Te juro por la goma de mis bragas que yo no he sido... a ver si es que eres aún más tonto... A mi me parece que no, pero en este tema confío en que educadores y psicologos sabéis mejor que yo si es conveniente que el lo vea. Pregúntanos, igual te gusta lo que oyes. No me preocupa mucho el hecho de tener un IN en las notas (ya... realmente te importa una mierda todo, la cosa es que el niño no moleste, por eso no te sientas un segundo a leer delante de sus narices, ni le lees un cuento por la noche, ni NADA.) Me preocupa que no quiere ni hablar de la clase de lengua. Cuando terminamos los deberees le digo:" la próxima vez creo que vas a tener mejor nota porque veo que estás esforzandote más que antes", me cambia rápido de tema y dice que no le gusta la lengua. A mí tampoco me gusta la lengua, y creo que a casi nadie. Pero me gusta hablar bien, leer, escribir rollos, contar cuentos, que me los cuenten... eso es lengua también. A tu hijo no le gusta nada porque es más vago que hecho a medida, y eres incapaz de escucharlo cuando te lo hemos dicho en varios idiomas... creo que el problema sigue siendo tuyo, y que yo puedo ayudar a solucionarlo, pero el primer paso no lo tengo que dar yo. El niño no es mío, yo tengo dos hijas y leen de la leche, se apuntan a todos los concursos literarios que les da la gana, pasan los sábados metidas en la Fnac con su madre y se quejan de que no hay tiempo en el día para leer un poco más... ¿PASA ALGO? Pues que he dado ejemplo, que he demostrado que disfruto haciéndolo y las he AYUDADO a disfrutarlo, y sigo haciéndolo como UN GRAN PLACER. ¿Sabes hacerlo tú? Puedo ayudarte, pero me lo vas a pedir de rodillas, subnormal.

Quizá por ser su padre (de momento, esa palabra te viene grande. El chiquillo está a tu nombre, y punto) , pero creo que V es bastante listo y capaz (desde luego, pícaro y cabrón sí es... académicamente no puedo decir lo mismo) , y si no hace las cuentas mejor o lee más rápido, es porque su impaciencia y su nervio interno le producen ansiedad cuando ve que tarda en resolver una resta o en descifrar lo que dice un texto. Si lo quieres ver así... yo lo que creo es que hace las cosas mal porque no le interesan, nada le motiva porque PUEDE que su padre no refuerce ese tipo de conductas, porque nadie en su casa le dice que las cosas necesitan tiempo y práctica... yo sí se lo digo, pero claro, es mucho más divertido lo que tú propones: todo el día en el parque, jodiendo la marrana al resto de niños... ¿has hablado con los otros padres de lo que opinan de ti y de tu niño? Te sorprendería, hermoso.
Creo que si conseguimos motivarle y tranquilizarle cuando no resuelve a la primera va a aprender el doble. ¿Y a qué cojones estás esperando, alma de cántaro? ¿O es que me estás dando instrucciones? En tal caso, y por enésima vez, me cago en tu puta madre, ZOTE.
atentamente: f.
Si eres incapaz de escribir el inicio de una frase y tu nombre con mayúsculas, tenemos un problema, porque no podrás ayudar a tu hijo.
En todo caso, y tras mis dos ataques de ansiedad consecutivos, que os den morcilla de Burgos a tu niño y a ti. El tiempo nos pondrá a todos en nuestro sitio, y de antemano te manifiesto mis condolencias, porque vas jodidito.
HOSTIAAAAA.... mejor que haber cagao, oye!

De milagro estamos en pie


... pero estamos.

Reconozco, aunque me molesta hacerlo, que el primer párrafo del post anterior era un poco exagerado.
Pero simplemente han tenido que pasar unos días para que sea perfectamente exacto.
Se ha producido un ataque (coño, que se está produciendo ahora mismo) contra el trabajo, la profesionalidad y la libertad de cátedra en la persona de ésta que lo es y su compañero de fatigas (fatigas profesionales, que si le tocan un puto pelo a mi calvo, lo primero grito MILAGRO y lo segundo MA-TO, como la Esteban, que yo soy tan rabanera como ella si de ello se tratare).

Hay una serie de personas (concretamente padres de niños precisamente poco ejemplares tanto en capacidades como en el resto) que han decidido irse nada menos que a la consejería de educación a decir que somos unos ineptos (realmente, en el escrito pone que somos unos INAPTOS). A decir que no hacemos lo que "deberíamos" hacer (que supongo que se traduce por "lo que nos gustaría que se hiciera") y tal....
Menos mal que los políticos no tienen tiempo de leer gilipolleces, tienen mucho que trincar, pobretes, y esta pobre gente se ha encontrado que, intentando hacernos el puente, les han hecho a ellos el tobogán... y ahora están más corridos que una mona.

Sería p'a descojonarse si no fuera porque tocan los cojones a varias manos, no sé si ustedes han sido víctimas de la típica mosca cojonera (aclárame esto, explícamelo otra vez, mejor por escrito, oye que no me gusta que trabajes así con mi niño, oye que yo creo que LO QUE TIENES QUE HACER ES... oye, atiéndeme a la salida del cole, o diez minutos antes de entrar, ahora que te estás fumando el primer cigarrito de la mañana con los colegas, intentando reunir las fuerzas necesarias para meterte en ese maldito manicomio...)

Al principio te jode, luego te la pela y finalmente te indigna. Ahora fumo sola, mis compañeros no tienen la culpa de que los padres de mis alumnos estén piraos, y yo tampoco. Entro por la puerta de servicio y he solicitado a la jefa (desde la multa está más suave que un guante, oye) que me abra un subterráneo para entrar con el coche directamente a clase.

Estamos ya en la fase indignación suprema, de la contención de la hostia a mano abierta, del escupitajo en el bolso de seiscientos euros...coño, paga un cole privao y que te conviertan al energúmeno en un energúmeno más chic... no sé... yo es que me dedico a la cosa de enseñar a ser persona... igual me equivoco, pero es mi error, y en él me reafirmo. No me ha ido tan mal la cosa nunca. Al contrario.

En fin... al borde de una baja por ansiedad, al borde de una denuncia por difamación e injurias, esta vez de verdad de la buena... acepto consejos, prometo no seguirlos, como casi siempre.

*****
Anoche soñé que me equivocaba y te llamaba por teléfono.
Olvidé tu número al día siguiente de tu puñalada trapera, pero esta noche lo recordé a la perfección... y lo he vuelto a olvidar.
Fue un sueño extraño. Yo me dí cuenta de que estaba llamando mal justo cuando oí tu voz. Las voces del pasado son perfectamente reconocibles en sueños... esa voz de mosquito muerto, medio tono por debajo del contralto... Mauricín, cobarde soplapollas, lo único bueno de ti es tu ausencia.
No colgué, no entiendo por qué... esperé a que hablaras, te escuché, te dije NO y me fuí, dejando el teléfono encima de la mesa, sin colgar.
Las historias mal cerradas van y vienen como el regüeldo recalcitrante de unas migas mal guisadas.
Que te folle un burro, igual que a los de ahí arriba.
Y que te guste.


Mejorar perspectivas

Si tenía ganas de dejar de enseñar, ahora me están entrando ganas de estudiarme la carrera de Derecho en modo intensivo.
Para meter en la cárcel a los subnormales, a los estultos, a los descerebrados, a los irresponsables, a los que difaman y a los que atentan contra el honor y la profesionalidad. Cojones ya.

Pero no lo haré, porque estoy descubriendo que soy un arquitecto envuelto en el abrigo de maestrilla de escuela.
Mola.
Y voy a terminar este posgrado que me voy a convertir en una pedorra pedante que va a disfrutar como una loca loca-lizando piedras fuera de tiesto.
Que voy a dejar las Meninas hechas un mantelito de Lagartera.
Eso para empezar.

Ogs! Qué gusto me da que llegue el lunes y el martes por la tarde, intercambiar opiniones con gente con criterio, escucharles... oir también mucha gilipollez de veinteañeros recién salidos de la universidad (la semana pasada, sin ir más lejos, una prepotente y antipática y guapa y flaca alumna veinteañera con un afán de notoriedad que le está costando una imagen absolutamente repelente, soltó "un poco de utopía, por favor" y casi se me caen las bragas de risa).
Ya caerá.
En cuanto le expliquen lo de las subvenciones, se pasa dos días llorando y en diez minutos está poniendo el cazo como una Pepa.

Pues sí... que voy a dejar la docencia, que ESTOY DESEANDO mandar a tomar por culo a determinadas personas... ya os contaré cuando no tenga este rebote tan reciente... es que me entran ganas hasta de poner nombres y apellidos...

¿no crees que a los tontos habría que publicarlos, para prevenir a los cuerdos?
Luz Casal, dechado de competencia verbal ella, dijo una vez algo realmente serio: "me da más miedo un tonto que un hijoputa".
Argumentaba la buena mujer que un hijoputa sabes por dónde viene y a dónde va, pero UN TONTO... ayyy... nunca sabes por dónde te la va a meter, pero al final, te la mete doblada.
Y no da nadica de gusto.

No importa. Donde las dan, las toman.

Y ya sé que este vídeo es patético, pero la canción me da un buen rollo quetecagasssssss.


Una de hombres.



"Cuentame mas cosas del tipo este que te calienta el camison. Desde como os conocisteis a la penultima conversacion habida. Ahorrate detalles escabrosos.

Ponte cómodo.

Se llama SUNOMBRE y en breve cumplirá la edad de Cristo.
Un día apareció en un comentario en mi blog, tiene una foto la mar de gráfica, ya la verás si vas a verle. Aparte de ese blog, tenía (y tiene) otro, en el que intenta con poca regularidad una historia muy curiosa y bastante bien escrita.
En algún momento el segundo blog desapareció y le pregunté por mail qué había hecho con aquella historia, y me respondió con la dirección y unos cuantos comentarios sobre mi blog.
De ahí a quedar pasó un mes y un tráfico de correos muy similar al que mantuvimos tú y yo en tiempos remotos. Los temas de conversación eran TODOS, pero poco a poco se convitieron en monotemáticos...sólo hablábamos [...]. Fantástico, muy divertido, muy ingenioso, muy estable, cuidón, curioso y delicado. Le conté los últimos capítulos de mi vida y se quedó un tanto impactado.
No bebe ni fuma, nos hartamos a infusiones y cafés (quién me lo iba a decir), paseamos y me enseña una ciudad que para mí es completamente desconocida y cada vez más amable. Lo sabe todo. Lo que no sabe lo busca, se entera y me lo cuenta. Los detalles históricos y los comentarios sobre arquitectura me los deja a mí, nos escuchamos arrobados.
Es inteligente. Muy inteligente y muy empático. Me entiende, a veces no necesito hablar, me lee la cara. Me besa constantemente, semáforos, escaleras mecánicas, librerías, cafeterías, metro, coche....me lleva cogida de la cintura siempre, sólo nos despegamos para ir al baño. Me resultaba chocante al principio, ahora soy yo quien le busca cuando en una exposición rodeamos la escultura en direcciones contrarias. En el cine nos rompemos la espalda para estar hombro con hombro, con las manos entrelazadas. No nos queremos. No. No nos queremos.
La primera vez que nos vimos pasamos un día entero de paseo, de mercadillo de libros usados y lugares que él conocía, patios con bar y silencio impensable en una gran ciudad, jardines, callejas del casco antiguo, tiendas de caramelos artesanos...no paramos de reirnos, como si ya nos conociéramos, fue una agradable sorpresa para los dos. Quedamos a las once de la mañana y a las cinco de la tarde ya paseábamos enroscados y contemplando nuestra estampa en los escaparates...
Antes de vernos me llamó por teléfono. Yo no lo sabía, pero mientras hablábamos él ya me había localizado y me estaba radiografiando. Como me has dicho que me ahorre los detalles escabrosos, aquí me ahorro uno.
A la semana siguiente me propuso una excursión y le dije que sí. Veinticuatro horas antes me sugirió que dado que su casa está más cerca y nos ahorraríamos kilómetros, lo suyo sería que yo fuera a dormir allí. No es que sólo quisiera follar conmigo, pero era una razón de peso, y quería que lo supiera. No le dije ni sí ni no.No lo pensé. A la hora que me dió el venazo me puse tremenda de la muerte, cogí el coche y me planté en su casa sin dejar a mi cabeza ni medio respiro para poder arrepentirme. El resto, a partir de esa noche, consiste en citas a cualquier hora en cualquier sitio en cuanto mi régimen de visitas con mi ex consorte me lo permite. Eso a veces incluye un café rápido en la cafetería de El Corte Inglés, con las burguesas abuelitas tomando su chocolatito de media tarde y este señor y yo comiéndonos a besos.
Si tengo el finde libre nos metemos en su casa, follamos como perros y salimos a tomar el aire, pero a veces tenemos que volver corriendo a casa. Corrrrrriendoooo!! Hacemos planes. Y salen bien, supongo que los dos estamos tan solos que estamos dispuestos a hacer que esto funcione aunque sólo sea por reir y tocar la piel de otro.
Qué me dice? pues muchas cosas. Que no me quiero, que estoy tremenda, que por qué no me miro al espejo, que soy un lujo, que qué cara, que qué ojos, que qué cuerpo, que qué cabeza, que te dejes vivir, que te relajes, que apliques la teoría del resbalismo, que te aproveches de mí, que...me sonaba mucho lo que ayer me contabas que le decías a (...) porque es LO MISMO que escucho yo. Y es música celestial después de lo que he pasado. Supongo que puedo confundirme. Lo tengo muy presente, pero también me ayuda que, mienta o no, él dice que lo nuestro es lo que es, pero que no por eso tiene que ser crudo, sino todo lo contrario. Y ha decidido resarcirme, por vergüenza ajena, de mis últimos trece años.
El tipo que me calienta el camisón es un ángel, un regalo que intento valorar justamente. Ni que decir tiene que saca lo mejor de mí, que no tengo miedo ni rabia ni mala gaita cuando me acompaña, que me convierto en la mujer perfecta a su lado.
Como me tengo que ahorrar los detalles escabrosos, te diré por encima que jamás en mi vida podría haberme imaginado de lo que soy capaz en pelotas con un buen compañero. Y me gusta comprobarlo, aunque creo que hay cosas que nunca más me volverán a pasar con nadie más.
No sé cuánto durará yo tampoco, él me dice que todo acaba, pero que somos amigos, más que ninguna otra cosa. Puede que sea cierto, pero a día de hoy no me planteo nada. Cuando todo acabe tendré bonitos recuerdos, y si lo hago bien, un gran amigo, un confidente que además respeta mis silencios muy elegantemente.
Y me canta en el oído.
Y me dedica posts de color mandarina, lapislázuli y amarillo limón".

Sí que nos queríamos. Ahora lo sé.
Más de lo que el miedo nos permitió reconocer.
Toda la felicidad para quien convirtió en oro el barro
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